21/10/26

Oligarquía, Transhumanismo e Inteligencia Artificail según Bernie Sanders

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2.3M views · 88K reactions | Here’s a radical idea. Let’s not let Big Tech Oligarchs replace the human race. | U.S. Senator Bernie Sanders

@U.S. Senator Bernie Sanders

1.2M views, Oct 17, 2026

Una idea radical: no permitamos que los oligarcas de las grandes empresas tecnológicas reemplacen a la raza humana

Bernie Sanders, senador de Estados Unidos

Hola a todos. ¿Están preparados para hablar de algo verdaderamente disparatado? Esta es la cuestión que vamos a abordar: ¿deben los seres humanos seguir teniendo el control del planeta Tierra?

¿O debemos ser reemplazados como especie dominante?

Por descabelladas que puedan parecer estas preguntas, y por obvias que parezcan sus respuestas, los oligarcas de las grandes empresas tecnológicas que financian la revolución de la inteligencia artificial han respondido de maneras que deberían aterrorizarnos a todos.

En Silicon Valley, algunas de las personas más ricas del planeta creen tener el poder de crear una especie superior. ¿Entendido?

Una nueva especie superior a la raza humana.

No tienen que creerme a mí. Sam Altman, director de OpenAI, ha escrito que la fusión entre los seres humanos y las máquinas es, cito textualmente, «probablemente nuestro mejor escenario posible».

Según Altman, «seremos la primera especie que jamás haya diseñado a sus propios descendientes».

Y continúa:

«Mi conjetura es que podemos convertirnos en el cargador biológico inicial de la inteligencia digital y después desaparecer como una rama del árbol evolutivo, o podemos descubrir cómo sería una fusión exitosa».

Fin de la cita de Sam Altman.

En otras palabras, lo que Altman está diciendo es que nos enfrentamos a dos posibilidades: la extinción humana o nuestra fusión con las máquinas.

Dario Amodei, director de Anthropic, ha planteado la posibilidad de reconocer derechos civiles a los modelos de inteligencia artificial al afirmar, cito textualmente: «No sabemos si los modelos son conscientes, pero estamos abiertos a la posibilidad de que lo sean».

Fin de la cita.

¿Derechos civiles para los modelos de inteligencia artificial? ¿Entendido?

Peter Thiel, multimillonario, cofundador de Palantir y uno de los principales inversores en inteligencia artificial, fue preguntado sobre si creía que la raza humana debía perdurar.

Su respuesta fue:

«Bueno, no lo sé. Yo… yo… Hay tantas preguntas implícitas en esto».

Así titubeó antes de admitir, a regañadientes, que los seres humanos deberían sobrevivir.

Hace muy poco, Elon Musk, director de xAI y el hombre más rico del planeta, publicó en X lo siguiente:

«Propagar la superinteligencia hasta las estrellas es una excelente condición para el éxito de un cargador biológico inicial».

Dicho de manera sencilla, según Musk, los seres humanos, con nuestras complicadas necesidades biológicas, somos apenas un paso hacia una superinteligencia digital pura.

Estas ideas oligárquicas tienen sus raíces en una ideología que antes era marginal en Silicon Valley, denominada transhumanismo.

Los transhumanistas creen que la tecnología nos permitirá trascender la condición humana, ya sea creando una nueva especie o fusionando a la humanidad con las máquinas.

¿Por qué ir más allá de los seres humanos?

Porque los seres poshumanos serán más inteligentes que nosotros. Serán infalibles. Viajarán a las estrellas y conquistarán el universo. Vivirán eternamente.

Si estas fueran las fantasías de adolescentes obsesionados con la ciencia ficción, podríamos tomárnoslas a broma.

Pero no lo son.

Estas son las creencias fundamentales de algunas de las personas más poderosas del mundo, que están movilizando billones de dólares para convertirlas en realidad.

¿Cuál ha sido el resultado de toda esta inversión hasta ahora?

Las máquinas, de hecho, están comenzando a reemplazarnos.

Durante decenas de miles de años, los seres humanos tuvimos el monopolio del lenguaje. Solo nosotros podíamos utilizar oraciones.

Eso ya no es así.

Durante miles de años, los seres humanos fuimos los únicos capaces de razonar y resolver problemas complejos en campos como las matemáticas.

Eso también ha cambiado.

Hasta hace poco, podíamos saber con bastante seguridad cuándo un ser humano nos hablaba a través de una pantalla.

Eso ya no es así, en absoluto.

Y es probable que la situación se vuelva cada vez más aterradora.

Musk está desarrollando Neuralink para implantar chips en el cerebro de las personas, con el objetivo a largo plazo de lograr, en sus palabras, una «simbiosis con la inteligencia artificial».

Thiel se ha trasladado a Argentina, donde el presidente Javier Milei ha defendido la creación de «corporaciones no humanas», administradas por agentes de inteligencia artificial, en las que «los accionistas humanos pueden participar, pero no es obligatorio que lo hagan».

Otro cofundador de Anthropic, Chris Olah, ha intentado convencer al Vaticano de que la inteligencia artificial podría ser consciente. Además, desea un mundo en el que, junto a la humanidad, «la inteligencia artificial prospere en la medida en que esto tenga sentido».

Permítanme ser claro.

Esto es absurdo. Es irresponsable.

Y, desde luego, no es el futuro que desea prácticamente nadie fuera del círculo de los multimillonarios de Silicon Valley.

Hay una razón por la que el 91 % de los estadounidenses considera que necesitamos establecer límites y salvaguardias para la inteligencia artificial; por la que el 74 % no confía en los dirigentes de las empresas de inteligencia artificial; y por la que el 73 % está preocupado por la posibilidad de que la inteligencia artificial amenace la supervivencia humana.

En mayo, el papa León XIV publicó su primera encíclica, titulada Magnifica Humanitas.

En ella advirtió contra la normalización de una «visión antihumana», en la que la persona corre el riesgo de ser reducida a datos, a un engranaje de una máquina o a una mercancía.

Fin de la cita.

El papa fue claro:

«La humanidad, con toda su grandeza y sus heridas, nunca debe ser reemplazada ni superada».

Fin de la cita.

En respuesta, Peter Thiel calificó al papa de «agente comunista chino».

¿De verdad?

La verdad es que el papa tiene razón.

Thiel y los oligarcas de las grandes empresas tecnológicas no podrían estar más equivocados.

La humanidad no debe permitir que un puñado de multimillonarios intente reemplazarnos de manera temeraria.

Debemos imponer una suspensión inmediata al desarrollo de la inteligencia artificial avanzada y prohibir la superinteligencia artificial, así como las mentes artificiales más inteligentes que cualquier ser humano, capaces de funcionar de manera autónoma y fuera de nuestro control.

Por eso he presentado una iniciativa legislativa junto con el representante Greg Casar para hacer precisamente eso.

El futuro de la humanidad no puede quedar en manos de un puñado de oligarcas de las grandes empresas tecnológicas obsesionados con el dinero y el poder.

El pueblo estadounidense, junto con los pueblos de todo el mundo, debe decidir ese futuro.

Los seres humanos, y no las máquinas, deben estar en primer lugar.

Muchas gracias.

Traducción libre. Vease el discurso en:

https://www.facebook.com/reel/4368979406579632