20/6/08

Definición de Estados Unidos de América


Tomado de:


De Wikipedia, la enciclopedia libre.

United States of America
Estados Unidos de América


Lema:

(Desde 1789) E Pluribus Unum (latín: ‘De muchos, uno’)

(Desde 1956) In God We Trust (inglés: ‘En Dios confiamos’)

Himno nacional: The Star-Spangled Banner

Capital: Washington, DC

• Población: 553.523 (2004)
• Coordenadas: 38°53′ N 77°02′ O

Ciudad más poblada: Nueva York

Idiomas oficiales: No hay, de facto el inglés, el español es el segundo más común. El inglés, español, francés y el hawaiano son reconocidos oficialmente por varios Estados.

Forma de gobierno: República Federal Democrática

Presidente: George Walker Bush

Vicepresidente: Dick Cheney

Independencia:

• Declarada: 4 de julio de 1776
• Reconocida (de Reino Unido): 3 de septiembre de 1783

Superficie (Puesto 3º)

• Total: 9.631.418 km2
• % agua: 2,198%

Fronteras: 12.219 km

Población (Puesto 3º):

• Total: 302.688.000 (2007 est.)[1]
• Densidad: 31 hab/km2


PIB (nominal. Puesto 1 (por detrás de la Unión Europea con 15.849.154) (2007)º

• Total (2007): US$ 13.770.309 mil
• PIB per cápita: US$ 45.490(2007)(11º)

PIB (PPA): Puesto 1º

• Total (2007: US$ 13.675.129 mil
• PIB per cápita: US$ 45.176 (2007(8º)

IDH (2005): 0,951 (12º) – Alto

Moneda Dólar estadounidense: ($, USD)

Gentilicio: Estadounidense

(...)

Dominio Internet: .us

Prefijo telefónico: +1

Prefijo radiofónico: WAA-WZZ

Siglas país para aviones: N

Siglas país para automóviles: USA

Código: ISO 840 / USA / US

Miembro de: ONU, OTAN, OEA, APEC, OCDE, OSCE, TLCAN, G-8

Estados Unidos de América es un país situado casi en su totalidad en América del Norte, comprendiendo también un estado en Oceanía.

Está conformado por 50 estados y un distrito federal. También tiene varios territorios dependientes ubicados en las Antillas y en Oceanía.

Su forma de gobierno es la de una república presidencialista y federal.

En América del Norte estan localizados cuarenta y nueve estados, de los cuales, cuarenta y ocho están en la región entre Canadá y México.

A estos estados se les llama, más o menos formalmente, los Estados Unidos continentales o contiguos y, en ocasiones, los 48 inferiores.

Alaska está en la zona noroeste de América del Norte, separada de los otros estados por el territorio canadiense de Columbia Británica.

El archipiélago polinesio de Hawái, el estado número 50, se ubica en el Océano Pacífico. La capital federal, Washington, se sitúa en el Distrito de Columbia, entre los estados de Maryland al norte y Virginia al sur.

*******************

Tabla de contenidos

1 Nombre
2 Historia
2.1 Independencia y expansión
2.2 Guerra Civil e industrialización
2.3 Primera Guerra Mundial, Gran Depresión, y Segunda Guerra Mundial
2.4 Superpotencia
3 Gobierno y política
3.1 Sistema Constitucional
3.2 Política exterior
4 Organización político-administrativa
5 Geografía
6 Economía
7 Demografía
7.1 Evolución
8 Cultura
8.1 Idiomas
8.2 Religión
8.3 Deportes
9 Referencias
10 Enlaces externos

Nombre

El nombre Estados Unidos de América fue propuesto por Thomas Paine y se usó oficialmente por primera vez en la Declaración de Independencia, adoptada el 4 de julio de 1776.

Se suele decir de forma abreviada Estados Unidos. En ocasiones se le llama incorrectamente Estados Unidos de Norteamérica, derivando en una confusión en su gentilicio.

En español, no es aceptable el empleo de Norteamérica como forma abreviada del nombre de este país, ya que hay otras naciones que comparten el subcontinente norteamericano. De modo análogo, tampoco debe emplearse América para referirse en exclusiva a los Estados Unidos, aun cuando sea una costumbre muy extendida entre los anglohablantes emplear el nombre del continente como forma abreviada del nombre de la nación.

Al escribir, se suele utilizar la abreviatura EE. UU. (obligatoriamente con espacio intermedio y puntos por ser una abreviatura y no una sigla) y, en menor medida, la sigla EUA. En español es totalmente incorrecto, aunque frecuente, el uso de la sigla inglesa USA.[2]

Historia

(...)

Independencia y expansión

(...)

La fecha oficial de la fundación de los Estados Unidos es el 4 de julio de 1776, cuando el Segundo Congreso Continental, representando a las 13 colonias británicas secesionistas, firmó la Declaración de Independencia.

Sin embargo, la estructura del gobierno sufrió un gran cambio en 1788 cuando los Artículos de la Confederación fueron sustituidos por la Constitución de los Estados Unidos.

La fecha en la que cada estado adoptó la Constitución se tiende a tomar como la fecha en que se fundó la Unión propiamente dicha.

La ciudad de Nueva York fue la capital federal por un año, antes de que el gobierno se trasladó a Filadelfia.

En 1791, los estados ratificaron la Carta de Derechos, diez enmiendas a la Constitución federal que prohíben la restricción de las libertades personales y garantizan una serie de protecciones legales.

Los estados del Norte abolieron la esclavitud entre 1780 y 1804, dejando a los esclavistas de los estados del Sur como defensores de la "peculiar institución".

En 1800, el gobierno federal trasladó a la recién fundada Washington, DC.

En su afán por ampliar su territorio hacia el oeste, el estado comenzó un ciclo de guerras indias que se extendío hasta finales del siglo XIX, despojando a los nativos americanos de sus tierras.

La Compra de Louisiana francesa prácticamente duplicó el tamaño de la nación.

La guerra de 1812, contra Gran Bretaña que se definio en un empate, ayudo al fortalecimiento del nacionalismo estadounidense.

El concepto de Destino Manifiesto se popularizó durante este tiempo.

El Tratado de Oregón 1846 con Gran Bretaña llevó a los Estados Unidos a tomar el control de la actual América del Noroeste.

La intervención estadounidense en México de 1848 tuvo como resultado la cesión de California y gran parte de la actual América Suroeste.

La Fiebre del Oro de California de 1848-1849 impulso aún más la migración occidental.

En medio siglo, hasta 40 millones de búfalos, fueron sacrificados para las pieles y la carne y para facilitar la propagación de los ferrocarriles. La pérdida de estos animales, un recurso económico fundamental para los indios de las llanuras, fue un golpe existencial para las culturas nativas.

Guerra Civil e industrialización

(...)

Las tensiones entre estados pro-esclavistas y los abolicionistas, junto al aumento de los desacuerdos en la relación entre el gobierno federal y los estatales provocó conflictos violentos en la expansión de la esclavitud en los nuevos estados.

Abraham Lincoln, candidato del Partido Republicano y un gran abolicionista, fue elegido presidente en 1860.

Antes de que tomase posesión de su cargo, los siete estados esclavistas declararon su secesión de los Estados Unidos, formando los Estados Confederados de América.

El gobierno federal arguyó que la secesión era ilegal, y pronto se produjo el ataque por parte de los secesionistas a Fort Sumter, iniciándose así la Guerra Civil Estadounidense.

Tras la victoria de la Unión en 1865, se añadieron tres enmiendas a la constitución para garantizar la libertad de los casi cuatro millones de afroamericanos que habían sido esclavos, convirtiéndolos en ciudadanos y dándoles el derecho de voto. La guerra y su resolución dio lugar a un aumento sustancial de las competencias del gobierno federal.

Tras la guerra tuvo lugar el asesinato del Presidente Lincoln, durante la época conocida como la Reconstrucción en la cual se desarrollaron políticas encaminadas a la reintegración y la reconstrucción de los estados sureños garantizando al mismo tiempo los derechos de los nuevos esclavos liberados.

Las controvertidas elecciones presidenciales de 1876 se resolvieron mediante el Compromiso de 1877, por el cual los demócratas sureños reconocieron como presidente a Rutherford B. Hayes a cambio de que éste retirara las tropas que aún permanecían desplegadas en Louisiana, Carolina del Sur y Florida.

A partir de 1876 empiezan a aplicarse las llamadas leyes de Jim Crow, cuya filosofía perduraría hasta 1965 en algunos casos y mediante las cuales se aplicaba la filosofía "iguales pero separados" a la convivencia entre negros y blancos.

En el Norte, la urbanización sin precedentes y una afluencia de inmigrantes aceleró la industrialización del país.

La ola de la inmigración, que duró hasta 1929, proporcionó mano de obra para los negocios de los Estados Unidos, transformado a su cultura.

Alta protección arancelaria, la creación de infraestructuras nacionales, y los nuevos reglamentos bancarios alentó el crecimiento industrial.

En 1867 se produce la compra de Alaska a Rusia, completando la expansión continental del país.

La Masacre de Wounded Knee en 1890 fue el último gran conflicto armado contra los nativos indios americanos.

En 1893, la monarquía indígena en el Pacífico Reino de Hawái fue derrocado en un golpe de estado liderado por los residentes de América. El archipiélago fue anexado a los Estados Unidos en 1898.

La victoria en la Guerra Hispano-Estadounidense ese mismo año, demostró que los Estados Unidos era una potencia mundial y dio lugar a la anexión de Puerto Rico y las Filipinas.

Filipinas accedió a la independencia en 1956; Puerto Rico sigue siendo un Estado libre asociado de los Estados Unidos.

Después de 1898, tras la Guerra Hispano-Estadounidense Estados Unidos fue adquiriendo paulatinamente una cada vez mayor influencia en el mundo.

Primera Guerra Mundial, Gran Depresión, y Segunda Guerra Mundial

(...)

Al estallar la Primera Guerra Mundial en 1914, los Estados Unidos se mantuvo neutral. Los estadounidenses se solidarizón con los británicos y franceses, a pesar de que muchos ciudadanos, sobre todo los originarios de Irlanda y Alemania, se opusieron a la intervención.[3]

En 1917, los Estados Unidos se sumaron a los aliados, contribuyendo a la derrota de las Potencias Centrales.

Reacio a participar en asuntos europeos, el Senado no ratifico el Tratado de Versalles, que estableció la Liga de las Naciones.

El país aplico una política de unilateralismo, que rayaba en el aislacionismo.[4]

En 1920, el movimiento de los derechos de la mujer ganó la aprobación de una enmienda constitucional para otorgar a las mujeres el sufragio.

En parte debido a su servicio en la guerra, los americanos nativos obtubierón la ciudadanía de los Estados Unidos en la Ley de ciudadanía india de 1924.

Durante la mayor parte de la década de 1920, los Estados Unidos gozan de un período de prosperidad disminuyendo el desequilibrio mientras crecian las ganancias de las granjas industriales.

Un aumento de la deuda y un mercado de valores inflados culminó en la caída de 1929 que desencadenó la Gran Depresión.

Después de su elección como presidente en 1932, Franklin D. Roosevelt respondió con el New Deal, una serie de políticas de aumento de la intervención del gobierno en la economía.

La Dust Bowl de mediados de los años 1930 dejo varias comunidades de agricultores empobrecidos y estimulado una nueva ola de migración occidental.

La nación se recupero de la depresión económica, hasta la movilización industrial estimuladada por su entrada en la Segunda Guerra Mundial.

Los Estados Unidos, oficialmente neutral durante las primeras etapas de la guerra, inició el suministro de material a los aliados en marzo de 1941 a través del Programa de Préstamo y Arriendo.

El 7 de diciembre de 1941, los Estados Unidos se unieron a los Aliados contra las Potencias del Eje después de un ataque japones a Pearl Harbor.

La Segunda Guerra Mundial impulsó la economía mediante el suministro de capital de inversión y puestos de trabajo, mientras que muchas mujeres en el mercado laboral.

Entre los principales combatientes, los Estados Unidos es la única nación que se enriqueció a causa de la guerra.[5]

Las conferencias en Bretton Woods y Yalta y esbozarón un nuevo sistema de las organizaciones internacionales colocando a los Estados Unidos y Unión Soviética en el centro de los asuntos mundiales.

Cuando llego el fin de la Segunda Guerra Mundial en Europa, una conferencia internacional 1945 celebrada en San Francisco producjo la Carta de las Naciones Unidas, que entro en vigor después de la guerra.[6]

Los Estados Unidos, después de haber desarrollado la primera de las armas nucleares, la utilizó en las ciudades japonesas de Hiroshima Y Nagasaki en agosto. Japón se rindió el 2 de septiembre, poniendo fin a la guerra.[7]

Superpotencia

(...)

Los Estados Unidos participo en la guerra del Vietnam, donde finalmente después de una sangrienta lucha, que causó gran numero de bajas en ambos bandos, los Estados Unidos fueron derrotados. Esta guerra es considerada el hecho más triste de la historia de este país.

La influencia estadounidense en aspectos tales como la economía, la ciencia, tecnología, y la cultura creció a nuevos niveles.

A causa de la guerra fría y el enfrentamiento político, ideológico y social que produjo con los países socialistas, particularmente la Unión Soviética, el papel de los asuntos militares e internacionales creció en la política de esa época.

También en esa época tuvieron lugar eventos importantes, como el Movimiento por Derechos Civiles en los años 1950 y 60, y el alunizaje de Apollo XI en 1969.

Con el desplome de la Unión Soviética en 1991, los Estados Unidos pasaron a ser la única superpotencia del mundo.

Los Atentados del 11 de septiembre de 2001 quebraron todas esperanzas por un nuevo milenio apacible, y fueron la justificación por la invasión de Afganistán de 2001 y la Guerra contra el terrorismo.

La amenaza del terrorismo ha llegado a ser una gran fuerza en la política del país, y en 2003, formó en gran parte la justificación, junto a la luego no confirmada posesión de armas nucleares por la Invasión de Iraq.

El asunto dominante de la política actual sigue siendo la lucha entre las necesidades por la seguridad nacional y el mantenimiento del espionaje interno en la población a través de la controvertida ley "Patriot Act".

El gobierno estadounidense a pesar de tener una potente economía mundial es criticado por la guerra de Irak, causante de numerosas pérdidas.

Gobierno y política

(...)

Estados Unidos es una república constitucional, presidencial y federal. Su gobierno tiene unos poderes limitados enumerados en la Constitución de los Estados Unidos. Su forma de gobierno es conocida como democracia presidencialista porque hay un presidente. La elección del presidente es indirecta a través de compromisarios o grandes electores.

(...)

Los poderes del presidente alcanzan no sólo la jefatura del Estado, sino también el poder ejecutivo y la capacidad de veto de algunas decisiones del poder legislativo.

Hay tres niveles del gobierno: el nivel federal, el nivel estatal, y el nivel local.

Los líderes de estas administraciones territoriales son elegidos por votantes por sufragio universal o designados por otros oficiales elegidos.

Casi todos los oficios se deciden por una pluralidad de votos para un candidato.

Los candidatos ganan las elecciones, no los partidos políticos, cuya influencia y organización es menor que en otros sistemas democráticos como los de Europa.

Todos los estadounidenses tienen derecho al voto a partir de los 18 años.

Existen límites en el derecho de voto para quienes están en prisión por cometer crímenes que lleven aparejada como pena accesoria la restricción del voto; en algunos estados la legislación penal y penitenciaria restringe el derecho de voto aún a pesar de haber cumplido la condena y los residentes de las dependencias y del distrito federal están representados sólo con un delegado al Congreso que no vota. Para ejercer el derecho a voto hay que inscribirse en un registro de votantes.

El país está integrado por 50 estados autónomos en su régimen interno.

Los principales partidos políticos son el Partido Republicano y el Partido Demócrata, que dominan la escena política por lo que algunos consideran el sistema de este país como una democracia bipartidista.

Otros partidos de menor importancia son el Partido de la Reforma y el Partido Verde. Sin embargo prácticamente no tienen representatividad en virtud de que el partido Demócrata y el Republicano tienen más del 95% de la representación territorial.

Sistema Constitucional

De acuerdo con la Constitución, el gobierno federal está dividido en tres poderes, cada uno elegido de manera distinta, cada uno capaz de supervisar y regular a los otros.

El poder ejecutivo está encabezado por el Presidente quien, junto con el Vicepresidente, es elegido en elecciones nacionales cada cuatro años (en años divisibles por cuatro).

El proceso de elección de un presidente de Estados Unidos es único.

Los estadounidenses votan por planillas de electores presidenciales que igualan en número a los senadores y representantes que los Estados tienen en el Congreso (un total de 535 personas).

En cada estado, el candidato con mayor número de votos gana todos los votos electorales de ese estado.

El candidato presidencial necesita 270 votos electorales para ser elegido: si ningún candidato obtiene mayoría, la Cámara de Representantes toma la decisión.

(En todas las otras elecciones locales y estatales, los electores votan directamente por el candidato o el referéndum presentado en la boleta electoral de que se trate).

Cualquier ciudadano por nacimiento, de 35 años o más, puede ser elegido para este cargo.

El presidente propone proyectos de ley al Congreso, hace cumplir las leyes federales, es comandante en jefe de las fuerzas armadas, y con la aprobación del Senado, formula tratados y designa a los jueces federales, los embajadores y otros miembros de las secretarías del ejecutivo (los ministerios de Estado, Defensa, Comercio, Justicia, etc.).

Cada titular de una secretaría recibe el nombre de secretario y todos ellos forman un consejo llamado gabinete.

El vicepresidente, elegido del mismo partido político del presidente, actúa como presidente del Senado y en el caso de muerte o de incapacidad del presidente asume la presidencia hasta terminar el período.

El poder legislativo se compone de dos cámaras: el Senado y la Cámara de Representantes.

Los 435 escaños de la Cámara de Representantes se distribuyen en base a la población, aunque todos los estados tienen por lo menos un representante.

Cada estado elige dos miembros de los 100 que integran el Senado: el período de gestión de un senador es de seis años.

Congreso de Estados Unidos

Ambas cámaras deben aprobar un proyecto de ley para que éste se convierta en ley, pero el presidente puede vetarlo o negarse a firmarlo. En ese caso, el Congreso reconsidera el proyecto de ley.

Si dos terceras partes de los miembros de ambas cámaras lo aprueban, el proyecto de ley se convierte en ley, aun sin la firma del presidente.

El poder judicial está compuesto por los tribunales federales de distrito (al menos uno en cada estado), 11 tribunales federales de apelación, y la Corte Suprema.

Los jueces federales son nombrados por el presidente con la aprobación del Senado; para minimizar las influencias políticas, los nombramientos son de por vida.

Los tribunales federales deciden casos relacionados con la ley federal, conflictos entre estados o entre ciudadanos de distintos estados. Un estadounidense que sienta que ha sido sentenciado bajo una ley injusta, puede apelar y llevar su caso hasta la Corte Suprema, la cual puede decidir que la ley es inconstitucional. En ese caso la ley queda anulada.

Para enmendar la Constitución, la enmienda propuesta debe ser aprobada en el Congreso por una mayoría de dos terceras partes de cada cámara, y a la votación deben asistir al menos tres cuartas partes de los estados.

En más de 195 años, la Constitución ha sido enmendada en 27 ocasiones. Las primeras 10 enmiendas (la Declaración de Derechos) garantizan las libertades individuales: de religión, de reunión, de expresión, el derecho a un juicio justo, el respeto a la vivienda de cada uno. Las enmiendas posteriores narran la lucha de Estados Unidos por la igualdad la justicia para todo su pueblo.

Estas enmiendas han abolido la esclavitud, prohíben cualquier negación de derechos debido a la raza, otorgan el voto a la mujer y los ciudadanos del Distrito de Columbia, y permiten a los ciudadanos votar a los 18 años.

Política exterior

(...)

Como miembro de la ONU, los Estados Unidos contribuyen a su financiación con el 22,5% de los presupuestos anuales (2006).[8]

En materia de los derechos humanos, respecto a la pertenecía en los siete organismos de Carta Internacional de Derechos Humanos, que incluyen al Comité de Derechos Humanos (HRC) Estados Unidos no tiene firmado ni ratificados el Protocolo Facultativo del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (CCPR-OP1), ni el Segundo Protocolo Facultativo destinado a abolir la pena de muerte (CCPR-OP2-DP), ni el Protocolo Facultativo de la Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW-OP) y ni la Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares (MWC).[9]

No tiene ratificados (si firmados, pero no forma parte de los organismos o herramientas) el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (CESCR), ni la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), ni la Convención sobre los Derechos del Niño (CRC), ni el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niños relativo a la participación en los conflictos armados (CRC-OP-AC) y el Protocolo Facultativo de la Convención sobre los Derechos del Niños relativo a la venta de niños, la prostitución infantil y la utilización de niños en la pornografía (CRC-OP-SC).[9]

Además, en la firma y ratificación de la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes] (CAT), Estados Unidos ha reconocido la competencia de recibir y procesar comunicaciones individuales por parte del Comité para la Eliminación de Discriminación Racial.[9]

Tampoco ha firmado ni ratificado (como Rusia, China, India, Israel, Chile, Cuba e Iraq) El Estatuto de la Corte Penal Internacional.

El asunto es polémico ya que, en agosto de 2002, el Congreso de los Estados Unidos aprobó la American Service members Protection Act (Ley para la protección de personal de servicios exteriores estadounidense o (ASPA) con el claro objetivo de debilitar a la Corte.

Sin embargo, las críticas internacionales a estas medidas la han dejado casi sin efecto.

Organización político-administrativa

(...)

Estados Unidos es una federación de 50 estados, más algunas otras entidades dependientes, con una extensión total cercana a los diez millones de kilómetros cuadrados.

Los estados se distribuyen casi totalmente en el continente de América del Norte, salvo Hawái, que geográficamente hablando se encuentra en Oceanía. La ciudad de Washington, en el Distrito de Columbia es la sede del gobierno federal.

Adicionalmente los Estados Unidos disponen de dependencias que incluyen a estados libres asociados a los Estados Unidos o demás territorios no incorporados.

No se consideran parte del país, pero al no tener representación diplomática, moneda, ni defensa propias, no se tratan tampoco de estados independientes.

Los puertorriqueños son legalmente ciudadanos estadounidenses, pero no pueden, por ejemplo, elegir el presidente de la república mientras residan en la isla. Estados Unidos no las considera colonias, aunque así figuran en la Carta de Descolonización de la ONU.

Geografía

(...)

La geografía del área continental es accidentada en la zona occidental, donde están situadas las Montañas Rocosas. En la zona noreste se encuentran los Montes Apalaches y en la región suroeste comienza la Sierra Madre mexicana.

Al norte, los estados continentales comparten frontera con Canadá, y Alaska, con el Océano Glacial Ártico; al Sur limitan con México y el Golfo de México; al Este se encuentra el Océano Atlántico, y al Oeste, el Océano Pacífico.

Economía

(...)

Los Estados Unidos tienen una economía mixta capitalista, que es alimentada por abundantes recursos naturales, una infraestructura desarrollada, y una alta productividad.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el PIB los Estados Unidos es de más de $ 13 billones y constituye más del 25,5% del producto bruto mundial a tipos de cambio del mercado y más del 19% del producto bruto mundial en paridad de poder adquisitivo (PPA).[10]

Es el PIB nacional más grande en el mundo, siendo inferior al PIB combinado de la Unión Europea y a su PPA en 2006.[11]

Los Estados Unidos ocupan el undécimo lugar en la lista de países por PIB nominal per cápita y el octavo en la de países por PIB a valores de PPA per cápita.

Los Estados Unidos es el mayor importador de bienes y tercer mayor exportador. Canadá, México, China, Japón y Alemania son sus principales socios comerciales.[12]

El principal producto de exportación es la maquinaria eléctrica, mientras que los vehículos constituyen la principal importación.[13]

La deuda nacional es el más grande del mundo; equivaliendo en 2005 al 23% del total mundial.[14] Como porcentaje del PIB, la deuda de los Estados Unidos ocupa el trigésimo lugar entre los 120 países sobre los cuales se dispone de datos.[15]

(...)

Estados Unidos tiene ricos recursos minerales con extensos yacimientos de oro, petróleo, carbón, y uranio. Las industrias agrícolas son los principales productores del país de maíz, trigo, azúcar, y tabaco, entre otros productores. El sector manufacturero produce, entre otras cosas, automóviles, aviones, armamento y electrónicos. La industria más grande es ahora el sector servicios en cual trabajan unos tres cuartos de los residentes. La actividad económica varía bastante en las diferentes regiones del país.

Varios países han enlazado su moneda con el dólar estadounidense (como la República Popular China), y otros lo han adoptado como su propia moneda, como Panamá, Ecuador y El Salvador, por ejemplo, lo cual ha fortalecido a una economía que actualmente es cada vez más vulnerable.

En 2003, los Estados Unidos figuraron como el tercero de los destinos turísticos más visitados; sus 40,4 millones de visitantes son menos que los 75 millones de Francia y los 52,5 millones de España.

Demografía

(...)

Distribución territorial de la población.

(...)

El 17 de octubre de 2006, la Oficina de Censos de los Estados Unidos estimaba a la población del país en 300.000.000.[16] Esta cifra incluyó a 12 millones inmigrantes ilegales.[17]

Los Estados Unidos estan compuestos étnicamente por un (:)

(*) 74,7% (224,1 millones) de blancos,

(*) 12,1% (36,3 millones) afroamericanos,

(*) 4,3% (12,9 millones) asiáticos y

(*) 0,8% (2,4 millones) de amerindios.

(*) Personas de otras razas constituyen el 6,0% (18 millones) y otras con dos o más razas constituyen el 1,9% (5,7 millones).[18]

Otra estadística muestra a las personas blancas europeas o descendientes de europeos, constituyendo el 66,8% (200,4 millones) de la población total, mientras que la población latina de cualquier raza forman el 14,5% (43,5 millones) de la población total.

La esperanza media de vida al nacer en Estados Unidos es de 77,1 años (80 años las mujeres y 74,4 años los hombres).

En 2003 la población menor de 5 años representaba un 6,8% (19.769 millones) del total frente al 12,4% (35.919 millones) de los mayores de 64 años. La mayoría de la población es femenina. Según el censo de 2000 representaban el 50,9% (143,5 millones) del total, 16 millones más que en la década anterior.

Las mujeres que tienen 85 años o más superan en número a los hombres (3,0 millones de mujeres en comparación a los 1,2 millones de varones). En cambio, la población de menos de 18 años es de 37 millones de hombres y 35,1 millones de mujeres.

En 2000, la población masculina es mayor que la femenina hasta el grupo de edad de los 30-34 años, aunque a partir del grupo de edad de los 35-39 años las mujeres superan a los hombres. Aunque donde las diferencias son más notorias es en los mayores de 65 años. Hay más mujeres que hombres y la diferencia es de 6 millones de personas (20,7 millones en comparación a los 14,3 millones de hombres).

Nueva York, la ciudad más poblada de EUA.

La densidad de población en Estados Unidos era de 32 habitantes por kilómetro cuadrado en 2004.

La mayor densidad de población se encuentra en el noreste de los Estados Unidos, entre los Grandes Lagos y el océano Atlántico. Allí están ubicadas varias de las ciudades estadounidenses más grandes, como Nueva York, Chicago o Filadelfia. Ésta es el área más antigua donde se establecieron las primeras colonias inglesas a partir de las cuales se formaron los Estados Unidos. Otra gran concentración de la población se encuentra en la costa oeste, en el estado de California, donde se encuentran ciudades como Los Ángeles, San Francisco y San Diego.

Los Ángeles, la ciudad con más habitantes hispanohablantes en Estados Unidos.

Según el censo de los Estados Unidos del 2000, la población se distribuía de la siguiente forma: 54 millones de personas en el noreste (19%), 64 millones en los estados centrales del norte (22,9%), 100 millones en el sur (35,6%) y 63 millones en el oeste (22,5%). La mitad de la población estadounidense vivía en zonas suburbanas.

Casi una tercera parte de los estadounidenses (29,9%) vivía en zonas metropolitanas con más de 5 millones de residentes a finales del siglo XX.

El mayor incremento de población en los últimos años ha ocurrido en los estados de California, Texas y Florida.

Evolución

Población de Estados Unidos, de 1790 a 2000.

La población estadounidense se ha cuadruplicado en un siglo. De los 76 millones de habitantes que vivían en 1900 se ha pasado a la cifra de 300 millones de habitantes en el año 2006, según la Oficina del Censo de los Estados Unidos el país tiene un crecimiento anual de la población del 0,92%.

Durante el siglo XX la inmigración fue de más de 40 millones de personas. En el 2004 la tasa de inmigración neta estimada era de 4,4 emigrantes por cada 1.000 personas. En el mismo período, nacieron 330 millones de bebes. En 2002 la tasa de fertilidad fue de 64,8 nacimientos por 1.000 mujeres de entre 15 y 44 años. Asimismo, el 34% de total de nacimientos procedían de madres solteras.

Alrededor de 165 millones de personas murieron en el siglo XX. En 2002 se registraron 2.443.387 defunciones que representaron una tasa de mortalidad de 8,5 fallecidos por cada 1.000 habitantes.

Las dos principales causas de muerte fueron las enfermedades del corazón (28,5%) y el cáncer (22,8%) las cuales representaron el 51,3% del total de muertes en ese año.

A principios del siglo XX, la población estadounidense estaba en una media de edad de 23 años, lo que hacía que se considerase como un país joven. En la actualidad, la media se sitúa en los 35,3 años, la más alta de todos los tiempos.

La pirámide de edad de la población estadounidense ha tomado una forma más rectangular, es decir, más estable, en 2000 que en 1900 cuando ésta era en su totalidad progresiva. Las proporciones no empiezan a decaer en cada grupo de edad hasta después de las edades de 35-39 años (que corresponde esencialmente a la gente que nació entre 1960 y 1964). Algunas variaciones en la pirámide ocurren en el rango de edades de 20 a 29 años, donde se observa un entrada en ésta. Esto es consecuencia de los pocos nacimientos que se dieron lugar en los setenta debido, seguramente, a la aparición de la píldora anticonceptiva.

Durante este siglo, la población de más de 65 años se ha multiplicado por diez.

En 1900 eran 3,1 millones y en 2000 fueron 35,0 millones de personas. En la actualidad son 37 millones. Asimismo, se producirá un rápido crecimiento de la población mayor de 64 años en 2011, cuando la primera generación del baby-boom alcance la edad de 65 años. Según las proyecciones Oficina del Censo llegarían a la cifra de 40.244.000 de personas en 2010.

(...)

Cultura

Fiestas (...)

1 de enero Año Nuevo New Year's Day

3er lunes de enero Natalicio de Martin Luther King Martin Luther King, Jr. Day

3er lunes de febrero Día de los Presidentes Presidents Day

2º domingo de mayo Día de la Madre Mother's Day

Último lunes de mayo Día de la Recordación Memorial Day

3er domingo de junio Día del Padre Father's Day

4 de julio Día de la Independencia Independence Day

1er lunes de septiembre Día del Trabajo Labor Day

2° lunes de octubre Día de la Raza Columbus Day

31 de octubre Noche de las Brujas Halloween

11 de noviembre Día de los Veteranos Veterans' Day

4° jueves de noviembre Día de Acción de Gracias Thanksgiving

25 de diciembre Navidad Christmas

(...)

En el siglo XX y lo que llevamos del XXI, los Estados Unidos han sido una gran potencia cultural mundial, pero, a pesar de grandes luminarias tales como William Faulkner, Frank Lloyd Wright o Jackson Pollock, sus grandes aportaciones al patrimonio global (y las que más ha exportado) no han de buscarse en las artes tradicionales, sino en la ciencia, la tecnología, y en tres de las llamadas artes populares, consideradas genuinamente estadounidenses: el cine, la historieta y la música popular (folk).

(...)

Idiomas

(...)

Estados Unidos no posee un idioma oficial a nivel federal. Sin embargo, el idioma predominante, en el cual está escrita la Constitución y las leyes, y en el que se realizan los quehaceres del gobierno, es el inglés. Se hablan, sin embargo, cientos de otros idiomas y dialectos, siendo el español el más común entre ellos, idioma que además posee reconocimiento oficial en algunas jurisdicciones del suroeste, teniendo en ellas iguales privilegios que el inglés.

Tradicionalmente en las ciudades grandes han existido barrios en los que la primera generación de inmigrantes de un país determinado se agrupan y luego sucesivas generaciones van dejando el lugar. Una notable excepción son los barrios chinos, Chinatowns, siendo el más importante el que se encuentra en la ciudad de San Francisco, California.

Después de décadas de represión, las lenguas de los americanos nativos, o lenguas amerindias, están siendo conservadas y enseñadas dentro de las reservas.

Un caso singular dentro de los Estados Unidos es el estado libre asociado de Puerto Rico, que tuvo como único idioma oficial el español, y luego incorporó el idioma inglés.

El idioma español en Estados Unidos es empleado por más de 28 millones de personas como lengua común en el trabajo y en el hogar según el censo de 2000.

Actualmente, el 17,5% de la población estadounidense es de origen hispano, y cerca del 82% de los hispanos conserva la lengua española.

La mayoría de los estados del sur, noroeste y noreste de los Estados Unidos, tiene al español como segunda lengua de uso común, aún sin ser reconocida como oficial.

Similar situación se contempla en los estados de Nevada, Arizona, Washington, Idaho, Oregón, Kansas y Oklahoma. Y, en otros estados como Minnesota y Wisconsin; en donde no se contempla lengua oficial alguna en la constitución.

Religión

(...)

El gobierno de Estados Unidos no guarda un registro oficial de las religiones en el país.

Sin embargo, en una encuesta privada llevada a cabo en 2001, el 76,7% de los estadounidenses adultos se identificaron a sí mismos como cristianos; cerca del 52% de los adultos se reconocieron como miembros de diferentes iglesias Protestantes; los Católicos Romanos, con 24,5%, fueron las denominaciones más numerosas; el Judaísmo (1,4%), la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días (1,3%), y otras religiones tienen también posiciones firmes en la cultura estadounidense; cerca del 14,2% de los encuestados se describieron como sin religión; la distribución religiosa del 5,4% de encuestados que decidieron no responder a la encuesta es desconocida.

El país tiene una tasa de religiosidad relativamente alta entre las naciones desarrolladas.

Cerca del 46% de los estadounidenses adultos dice que atienden los servicios religiosos al menos una vez por semana, comparado con el 14% de adultos en Gran Bretaña, el 8% en Francia y el 7% en Suecia.

Deportes

El fútbol americano es el deporte con mayor número de espectadores en EUA.

Desde fines del siglo XIX, el béisbol ha sido considerada como el deporte nacional, el fútbol americano, el baloncesto y el hockey sobre hielo son los tres otros grandes deportes de equipo profesionales.

La Escuela de fútbol y la de baloncesto también atraen a grandes audiencias.

El fútbol es el deporte más popular en los Estados Unidos.[19]

El Boxeo y las carreras de caballos fueron una vez los programas más vistos por los deportes individuales, pero han sido eclipsadas por el golf y el automovilismo, particularmente la NASCAR.

El fútbol asociación aunque no es uno de los principales deportes a nivel profesional en el país, se juega mucho en la juventud y los niveles de aficionados; y su selección destacada, a diferencia de otros países del mundo, es la femenina.

Pistas de tenis y muchos deportes al aire libre son muy populares.

Si bien la mayoría de los deportes importantes de los Estados Unidos han evolucionado de prácticas europeas, baloncesto, voleibol, andar en patineta, y el snowboard son invenciones de locales.

Lacrosse y el surf surgierón de los nativos americanos y los nativos de Hawái.

El Comité Olímpico de los Estados Unidos (COEEUU) organizó los Juegos Olímpicos de Saint Louis en 1904, los juegos en Los Ángeles en 1932, nuevamente los juegos olímpicos en Los Ángeles en 1984 y, en 1996, en Atlanta.

Este comité tiene como candidatura la ciudad de Chicago que podrá posiblemente representar a los Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de 2016. Los Estados Unidos ha ganado 2191 medallas en los Juegos Olímpicos de verano, más que ningún otro país,[20] y 216 en los Juegos Olímpicos de Invierno, el segundo más.

Referencias
1. U.S. Census Bureau
2. "Estados Unidos" en el Diccionario panhispánico de dudas.
3. Foner, Eric, and John A. Garraty (1991). The Reader's Companion to American History. New York: Houghton Mifflin, p. 576. ISBN 0-395-51372-3.
4. McDuffie, Jerome, Gary Wayne Piggrem, and Steven E. Woodworth (2005). U.S. History Super Review. Piscataway, NJ: Research & Education Association, p. 418. ISBN 0-7386-0070-9.
5. Kennedy, Paul (1989). The Rise and Fall of the Great Powers. New York: Vintage, p. 358. ISBN 0670728197.
6. The United States and the Founding of the United Nations, August 1941–October 1945. U.S. Dept. of State, Bureau of Public Affairs, Office of the Historian (October 2005). Consultado el 2007-06-11.
7. Pacific War Research Society (2006). Japan's Longest Day. New York: Oxford University Press. ISBN 4-7700-2887-3.
8. Página oficial de las Naciones Unidas: [1]
9. a b c Lista de todos los Estados Miembros de las Naciones Unidas que son parte o signatarios en los diversos instrumentos de derechos humanos de las Naciones Unidas. Obtenido de la página web de la ONU.
10. Report for Selected Countries and Subjects (30 advanced economies; 6 subjects). World Economic Outlook Database. International Monetary Fund (October 2007). Consultado el 2008-02-05.
11. Rank Order—GDP (Purchasing Power Parity). World Factbook. CIA (2007-11-15). Consultado el 2007-12-04.
12. U.S. Top Trading Partners, 2006. U.S. Census Bureau. Consultado el 2007-03-26.
13. Table 1289. U.S. Exports and General Imports by Selected SITC Commodity Groups: 2002 to 2005. Statistical Abstract of the United States 2007. U.S. Census Bureau (October 2006). Consultado el 2007-08-26.
14. Amadeo, Kimberly. The U.S. Debt and How It Got So Big. About.com. Consultado el 2007-07-07.
15. Rank Order—Public Debt. The World Factbook. CIA (2007-06-19). Consultado el 2007-07-07.
16. U.S. Population Now 300 Million and Growing. CNN (2006-10-17). Consultado el 2006-12-13. Flinn, Ryan (2006-10-17). U.S. Population Tops 300 Million on Immigrant Surge. Bloomberg.com. Consultado el 2007-06-24.
17. Passel, Jeffrey S. (2006-03-07). The Size and Characteristics of the Unauthorized Migrant Population in the U.S.. Pew Hispanic Center. Consultado el 2007-06-24.
18. La población en los Estados Unidos. Consultado el 2008-04-11.
19. Krane, David K. (2002-10-30). Professional Football Widens Its Lead Over Baseball as Nation's Favorite Sport. Harris Interactive. Consultado el 2007-09-14. Maccambridge, Michael (2004). America's Game: The Epic Story of How Pro Football Captured a Nation. New York: Random House. ISBN 0-375-50454-0.
20. All-Time Medal Standings, 1896–2004. Information Please. Consultado el 2007-06-14.

14/6/08

Subversión del Inglés

En:

http://congresosdelalengua.es/valladolid/ponencias/unidad_diversidad_del_espanol/3_el_espanol_en_los_EEUU/fernandez_r.htm

La subversión del inglés
Roberto Fernández
Universidad de Brandeis.

Florida (Estados Unidos).

En la década de los ochenta, y a raíz de la inmigración cubana hacia Florida a través del puerto del Mariel, la población anglosajona de Miami rechazó seguir tolerando la desbordante presencia hispana en el condado de Miami-Dade. La cuestión del idioma se tornó en el eje fundamental de la controversia. A medida que el uso del español crecía en todas las esferas y círculos sociales y económicos, los angloparlantes se sintieron cada vez más desconectados de lo que acontecía en el condado.

A pesar de que muchos angloparlantes optaron abandonar la ciudad, estableciéndose en las regiones centrales y norteñas del estado, y así escapar de la algarabía que representaba el idioma invasor, la mayoría optó por permanecer, resistir y retomar la batalla lingüística, cultural y económica.

Las diferentes campañas antiétnicas florecieron con su mensaje de frenar, o si fuera posible, erradicar la creciente presencia hispana. De estas numerosas organizaciones, la más virulenta fue Citizens of Dade United (Ciudadanos Unidos del Condado de Dade). Ésta se dedicó a hacer trabajo de concientización entre los legisladores locales y a nivel estatal para lograr que se promulgaran leyes que aseguraran el carácter anglosajón del condado. Estas campañas para alcanzar la atención de los políticos resultaron en leyes que prohibían que el gobierno del condado subsidiara eventos culturales que no fueran en lengua inglesa, y que todos los asuntos de las municipalidades y el condado, aun cuando fueran de carácter informativo para la ciudadanía, se condujeran única y exclusivamente en inglés.

Las campañas antibilingüismo, y por ende antihispanas continuaron en apogeo contando con el apoyo del English Only Movement, entidad a nivel nacional. Éstas culminaron con la enmienda a la constitución estatal en la cual se declaraba el inglés lengua oficial del estado. El uso del español en el ámbito profesional, escolar y laboral quedó estrictamente prohibido y la pugna lingüística continuó. Cabe anotar que se dieron casos en que se despidieron a empleados por estar conversando entre ellos en español. Éste fue el caso de los empleados de una cadena de supermercados, con la consecuente reacción en forma de boicot por parte de las comunidades hispanas.

Dentro de este tenso marco lingüístico y social comencé a escribir la novela Raining Backwards en l987. En la misma, los personajes son víctimas de campañas de intimidación y forzados a comunicarse en un idioma que duramente manejan. La fanática y paramilitar Tongue Brigade (Brigada de la Lengua) se encarga de que los ciudadanos no perpetúen sus malsanos hábitos lingüísticos. La insignia de la brigada es un brazalete con una lengua dentro de un círculo y una línea prohibitoria que la cruza, estilo código internacional del tránsito.

La tarea de intimidación tiene éxito y a los personajes no les queda otro remedio que conducir su cotidiano vivir en la lengua privilegiada. Sin embargo, surge a través de la novela un nuevo código híbrido que es en realidad español disfrazado de inglés. Si es inglés lo que quieren, es inglés lo que reciben, ¡pero qué inglés! Para lograr el disfraz sencillamente, plasmé expresiones, giros, y sentir del español con vocablos ingleses. Como resultado de estas forjaduras lingüísticas y contextos con una lógica dualista y ambigua, el lector monolingüe de habla inglesa alcanza un nivel interpretativo diferente al del lector bilingüe o al del «espanglófono».

En Raining Backards trabajé dentro de los parámetros de la lengua inglesa pero creando tensiones lingüísticas que socavaran la estabilidad del inglés normativo. Un proceso a la inversa del vituperado y denigrado spanglish. En esta novela es el español que infiltró el inglés y no a la inversa. ¿Qué dirán los puristas del idioma?

Utilicé de arsenal para este código lingüístico subversivo: juegos de palabras, traducciones literales, creaciones híbridas y préstamos, entre otros. Preparé unos cócteles lingüísticos para embriagar al lector monolingüe, donde los giros ingleses quedaron infundidos con significados del español, creándose así un código binario que puede interpretarse por el lector anglófono, pero entendido en su totalidad únicamente por el lector bilingüe.

El lector de habla inglesa consigue leer perfectamente, pero a veces no puede descifrar. Para este lector el humor es producto de la sorpresa o de algo que percibe como diferente o extraño, pero la comedia basada en el intercambio lingüístico le queda vedada. El lector monolingüe no consigue traspasar la doble capa lingüística y cultural.

Por ejemplo, uno de los personajes de la novela insta al lector que no lea una carta que apareció misteriosamente en su buzón un ocho de septiembre, una de esas cartas que vaticinan un milagro o una desgracia según la misma sea difundida o no.

I always check the mailbox at four, but that day something strange made me do it at 3:45. And there was the letter! Read if you want, but be careful! I don’t responsibilize myself for what happens to you.

La palabra «responsibilize» marca la intersección de dos códigos lingüísticos. «Responsibilize» es una variación derivada del inglés responsible, pero su significado proviene del español, su conexión con la palabra española es obvia.

En el discurso novelístico, el diálogo entre el escritor y el lector variará dependiendo de la capacidad lingüística del mismo. Se ha forzado que cambie el medio de expresión, por consecuencia el mensaje ha de cambiar también. ¡Que lo descifre aquel que entienda!

The Southern Pearl, The Voice of the Municipality of One hundred Fires in Exile es la pequeña revista bimensual que publican los vecinos de la ciudad de Cienfuegos en el exilio. Aunque escrito en inglés, el verdadero significado de los anuncios que aparecen en la misma queda velado para la temible Tongue Brigade. (La dulce venganza del oprimido). El lector monolingüe no hispanohablante percibirá estos anuncios como platos de una cultura exótica. El humor sólo lo percibe el lector bilingüe que reconoce el verdadero menú detrás de la máscara:

Restaurant Friends of the Sea
Shrimp at the little garlic
Pulp in its own ink
Flour with Moorish crabs
Tongue Fish at the oven.

Estos son los disfraces en inglés de camarones al ajillo, pulpo en su tinta, harina con cangrejos moros (variedad de cangrejo) y lenguado al horno.

En el mismo segmento aparecen noticias de los miembros de esta municipalidad en el exilio. «Hortensia Vergara informs us that surgery will be performed on her to correct a waterfall on her eye». Aunque el texto se llega a entender en inglés, el lector queda desconcertado ante la palabra waterfall. Una catarata es y no es un waterfall. Sencillamente se le ha atribuido a la palabra waterfall una de las acepciones de la palabra española. Es decir se ha adaptado su significado.

Otro juego lingüístico utilizado es la traducción directa. Por ejemplo el capítulo titulado The Good Night será interpretado de manera diferente. Para el lector monolingüe es sólo una noche buena, pero el lector bilingüe lo identificará con La Nochebuena. No hay traducción de la idea, sólo hay traducción de palabras, pues la traducción de ideas conllevaría a Christmas Eve. Se socavan así los límites estructurales que separan a ambos idiomas.

Otro nivel de intercambio lingüístico es el nombre de los álbumes musicales que aparecen en el capítulo The Good Night. La música que se tocará para ambientar la fiesta de la cena navideña.

I brought also a few records: Congas and Carnival from the Orient,and Jacinto’s favorites, the Moor Woman from Syria by Little Barbaro X, and They Are from the Hills by the Moorkiller Trio.

Para el lector no iniciado, el título de estos álbumes no acarrea ningún significado. Serán interpretados como títulos de canciones extrañas, fuera de lo común. Los mismos títulos provocarán risa en el lector ideal, quien está consciente de los referentes.

Por lo tanto, Congas del Carnaval de Oriente, al convertirse la provincia cubana de Oriente en inglés the Orient, ha cambiado totalmente de significado. Ahora son congas chinas o japonesas. El danzón que comienza con «Allá en la Siria hay una mora» al traducirse al inglés provoca una imagen distorsionada. Igual ocurre con «Son de la loma», un son clásico de los años 20. Barbarito Díez, el fallecido cantante popular, queda transformado en Little Barbaro X, que al lector monolingüe le evocará una imagen con un contenido social totalmente diferente. El cantante popular cubano queda impregnado del espíritu de un luchador por los derechos del pueblo negro de los Estados Unidos.

Aquí cabe apuntar que la entidad híbrida devora sus componentes o raíces para recrearse a sí misma, demoliendo símbolos culturales.

En la novela aparecen también traducciones directas al inglés de expresiones del lenguaje coloquial cubano. El resultado producido es una serie de frases sin sentido, las cuales carecen de significado para el lector monolingüe, y consecuentemente corroe la estabilidad de su propio código lingüístico. Por ejemplo el personaje de Barbarita, al referirse a Manolo, su marido, dice que es «a piece of bread». La frase en inglés carece de sentido y deja al monolingüe en Babia.

Otro ejemplo es el parlamento que sostiene Jacinto con el lector al descubrir que milagrosamente su hija ha recobrado la virginidad.

Well, last Sunday, while she was cleaning her parts in the bidet, she noticed a blinding light, and guess what? Her honor was restored! How you say in English: «I threw the house out the window».

El lector bilingüe, y específicamente en este caso el lector cubanoamericano, detectará la expresión botar la casa por la ventana. Es decir una fiesta suntuosa. El lector monolingüe detectará lo raro que le resulta la expresión a pesar de que sus componentes son palabras en inglés y gramaticalmente correcto.

Además de la manipulación de la sintaxis, el léxico y los juegos lingüísticos utilicé para recalcar la dualidad lingüística y cultural, textos clásicos de las literaturas hispánicas. En boca de los personajes de la novela estos textos adquieren dos funciones, una de enfatizar la esencia hispana del personaje, y la otra de apuntar hacia el proceso de transculturización en los personajes no hispanos.

A la primera función pertenece el personaje cubanoamericano, Connie Rodríguez, manifestándose ésta en la nota suicida descubierta en el cuerpo inerte de la joven cheerleader. La nota es una versión del célebre poema de Sor Juana Inés de la Cruz: «Hombres necios». A la segunda, corresponde el parlamento entre la atormentada Connie (Caridad) y su amante, el infiel y manipulador, Bill Cloonan. En el capítulo titulado, What’s Poesy, la comedia consiste en poner en boca de Bill fragmentos de la poesía de Bécquer. Este recurso tiene como finalidad poner de manifiesto la infiltración del ámbito anglosajón por parte de la cultura hispana, la transculturización de Bill. Cito del texto:

How could you treat me this way, sugar? Listen to me, baby. What’s Poesy, you once asked me, Connie, while fixing your pupil black on my own…but why should you put his question to me? You yourself are poesy.

Don’t you get near me! Don’t touch me! I swear, I’ll kill you. You don’t deserve my love.

Connie, Connie, sighs are but air, baby, and vanish into air; tears are but water, honey, flowing to the sea, when love’s forgotten, tell me, Connie, where does it go?

En resumen, English Only queda subvertido al inyectársele una fuerte dosis de significados del español. El inglés no es inmune a la influencia de otros idiomas y parte de su léxico puede cambiar de significado, especialmente en las zonas isoglosas. Por lo tanto, la estructura del inglés queda subvertida y la presunta estabilidad del idioma se cuestiona. La imposición del inglés no implica que no se pueda jugar un poco con él, y devolverlo más adaptado a nuestro ámbito lingüístico entre dos aguas.

Consecuentemente, la literatura producida en medio de choques de culturas requiere un lector que esté consciente de que existe una constante negociación lingüística y cultural en las zonas de contacto. Este lector proporciona la base de datos que forma la complejidad de estas literaturas. Para finalizar, conviene señalar que estos procesos lingüísticos forman parte de la expresión de aquellos que describen o registran la vida desde las zonas de contacto, proceso que sí forma parte de la tradición hispana.

Recordemos las antiguas jarchas.

Si quieres como bono mib,
beyame ida l’nazma duk
bokella de habb al-maluk.

Recordemos las modernas jarchas.

You say potato
and I say carajo
you say tomato
and I say tu madre.

El contrapunto del inglés y el español, al igual que lo fue entre el castellano y el árabe, se convierte en una metáfora del contacto entre dos mundos.

8/6/08

Datos biográficos de George Washington

George Washington (nació el 22 de febrero de 1732 — 14 de diciembre de 1799).

Fue el primer Presidente de los Estados Unidos (1789 – 1797).

Fue el Comandante en jefe de las fuerzas estadounidenses en la Guerra de la Independencia de los Estados Unidos (1775–1783).

Washington empezó a ganar trofeos, armando tropas de Virginia (Estados Unidos) para apoyar al Imperio Británico durante la Guerra Franco-Indígena (1754–1763), un conflicto que él inadvertidamente ayudó a iniciar.

Después de liderar la victoria estadounidense en la guerra de revolución, renunció a sus cargos militares y regresó a la vida de plantador, acto que le trajo aún más renombre.

En 1787, presidió la Convención de Filadelfia que esbozó la Constitución de los Estados Unidos de América y en 1789, fue elegido de manera unánime como el primer presidente de los Estados Unidos.

Sus dos períodos de administración establecieron muchas políticas y tradiciones que existen hasta el día de hoy. Antes de la terminación de su período de gobierno, Washington se retiró nuevamente a la vida civil, estableciendo un importante precedente de cambio de gobierno pacífico que ha servido de ejemplo no sólo en los Estados Unidos sino también en otras futuras repúblicas.


Tabla de contenidos

1 Infancia y juventud
2 Guerra Franco-Indígena
3 Interludio entre guerras
4 La Revolución de los Estados Unidos
5 Presidencia
6 Referencias
7 Enlaces externos

Infancia y juventud

Según el calendario juliano, Washington nació el 22 de febrero de 1731.

Según el calendario gregoriano, que fue adoptado cuando Washington aún vivía y que se usa hasta la fecha, nació el 22 de febrero de 1732.

La celebración del cumpleaños de Washington es una fiesta nacional en los Estados Unidos. Su lugar de nacimiento fue la plantación de Popes Creek, en el río Potomac, el sureste de la actual Colonial Beach, en Westmoreland County, Virginia.

Los antepasados de Washington provenían de Inglaterra. Su abuelo, John Washington, llegó como inmigrante a Virginia en 1657. El padre de George, Augustine «Gus» Washington, (1693–1743) tenía una plantación trabajada por esclavos; luego intentó probar suerte con la extracción de hierro. Su madre fue Mary Ball Washington (1708–1789), quien vivió para ver a su hijo convertido en un personaje famoso, pero que mantuvo una relación tensa con él. Durante la juventud de George, los Washington fueron miembros moderadamente prósperos de la aristocracia de Virginia de «mediano rango».[1]

Lawrence Washington fue la mayor influencia en la vida del joven George Washington.

George fue el hijo mayor del segundo matrimonio de su padre, tuvo dos medio hermanos y cuatro hermanos más jóvenes. Gus Washington murió cuando George tenía tan sólo once años de edad, luego de lo cual Lawrence Washington (1718–1752), su medio hermano, asumió el papel y figura paterna. William Fairfax, el padrastro de Lawrence y miembro de la poderosa familia Fairfax, tuvo también una influencia formativa sobre él. Washington pasó mucha de su infancia en Ferry Farm en Stafford County cerca a Fredericksburg. Lawrence Washington heredó otra propiedad familiar, Little Hunting Creek Farm, de su padre, la cual fue renombrada como Mount Vernon. George heredó Ferry Farm luego de la muerte de su padre, y eventualmente adquirió

Mount Vernon después de la muerte de Lawrence.

Washington tuvo poca educación formal, la muerte de su padre le impidió recibir la educación en Inglaterra que sus hermanos mayores habían tenido. En su lugar, Washington fue entrenado como un agrimensor. Gracias a sus conexiones con la familia Fairfax, un Washington de diecisiete fue designado como oficial agrimensor de Culpeper County en 1749, un trabajo bien remunerado que le permitió comprar tierra en el Valle de Shenandoah, la primera de sus muchas adquisiciones en el oeste de Virginia. Él también dirigió agrimensores para la Compañía Ohio.

Washington era difícil que pasara desapercibido, medía cerca de seis pies y dos pulgadas, casi 1 metro y 88 centímetros (hay muchos estimados de su peso), más alto que la mayoría de sus contemporáneos.

En 1751, Washington viajó a Barbados con Lawrence, quien sufría de tuberculosis, con la esperanza que el clima beneficiara la salud de Lawrence. Durante este viaje, Washington contrajo la viruela, que dejó marcada su cara con múltiples cicatrices, pero que lo dejó inmune a esta pavorosa enfermedad en el futuro. La salud de Lawrence no mejoró, por lo que optó por regresar a Mount Vernon, donde murió en 1752. La posición de Lawrence como General Adjuto de Virginia (un cargo de dirección en la milicia) fue dividido en cuatro cargos después de su muerte. Washington fue designado por el Gobernador Dinwiddie como uno de los cuatro adjuntos distritales, con el rango de mayor en la milicia de Virginia. Al mismo tiempo, Washington se unió a los francmasones en Fredericksburg.

Existe un famoso mito sobre su juventud: Una vez, taló un cerezo de su padre. Cuando este le preguntó quién lo había hecho, Washington le dio su famosa respuesta: «No puedo decir una mentira; fui yo, papá». Según algunas versiones, su padre no le castigó a causa de su honradez; según otras, su padre admiraba su honradez, pero le castigó de todas formas. En cualquier caso es probable que sea un mito, pero aún es importante dentro de la cultura estadounidense, y la frase «I cannot tell a lie» («No puedo mentir») es ya un cliché, un símbolo de Washington y la honradez con la que actuaron los que fundaron Estados Unidos de América.

Guerra Franco-Indígena

(Un) retrato de Washington, pintado en 1772 por Charles Willson Peale, muestra a Washington con el uniforme de coronel del Regimiento de Virginia.

Washington cuando tenía veinte años, disparó sus primeros tiros en la que se convertiría en una guerra mundial.

El problema empezó en 1753, cuando Francia empezó la construcción de una serie de fortalezas en Ohio Country, una región también reclamada por Virginia.

El gobernador Dinwiddie envió al joven Mayor Washington a Ohio Country para evaluar las fuerzas militares y las intenciones francesas, y para enviar una carta al comandante francés, en la cual le solicitaban la retirada. El comandante francés no aceptó retirarse, pero Washington se volvió muy conocido luego que su relato del viaje fuera publicado en Virginia e Inglaterra, dado que en esa época la mayoría de personas angloparlantes sabían muy poco sobre las tierras al otro lado de los Montes Apalaches.

En 1754, Dinwiddie envió a Washington, ahora comisionado como Teniente Coronel en el recién creado Regimiento Virginia, en otra misión en Ohio Country, para enviar lejos a los franceses. Allí, Washington y sus tropas emboscaron a la tropa exploradora de los Franco-canadienses.

Después de una pequeña escaramuza, Tanacharison, amerindio aliado de Washington, asesinó al Insignia Jumonville, el comandante francés. Washington entonces construyó Fort Necessity, que pronto resultó inadecuada, de tal manera que tuvo que rendirse a una gran fuerza francesa e india. Los términos de rendición que Washington firmó incluían la aceptación de que él había «asesinado» a Jumonville (el documento fue escrito en francés, que Washington no podía leer).

La Batalla de Jumonville Glen se convirtió en un incidente internacional y ayudó a iniciar la Guerra Franco-Indígena, una parte de la Guerra de los Siete Años. Washington fue liberado por los franceses con la promesa de no regresar a Ohio Country por un año.

Un año después el General británico Edward Braddock concentró sus fuerzas para recuperar Ohio Country, con Washington como ayudante. Esta expedición terminó en desastre en la Batalla de Monongahela. Washington tuvo una actuación sobresaliente en esta batalla: dos caballos que montó fueron baleados y cuatro balas agujerearon su abrigo, sin embargo salió ileso demostrando gran sangre fría bajo fuego enemigo mientras organizaba la retirada. En Virginia, Washington fue aclamado como héroe y posterior a esta batalla comandó el Regimiento Virginia por muchos años, protegiendo las fronteras de Virginia contra las incursiones de los amerindios, aunque el foco de la guerra había cambiado de lugar. En 1758, participo en la Expedición Forbes, que consiguió alejar a los franceses de Fort Duquesne.[2]

Interludio entre guerras

El éxito de Washington a inicios de su carrera militar le había asegurado una comisión como oficial Británico, que tenía más prestigio que servir en un provincia militar. La promoción nunca llegó y así en 1758 Washington renunció a su comisión. En 1759 se casó con Martha Dandridge Custis, una viuda adinerada, aunque algunas cartas que aún existen, sugieren que Washington estaba enamorado a la vez de Sally Fairfax, la esposa de un amigo. Sin embargo, George y Martha tuvieron un buen matrimonio, y juntos criaron a los dos hijos de ella, John Parke Custis y Martha Parke Custis, llamados cariñosamente Jacky y Patsy. Luego, los Washington criaron a dos de los nietos de la Sra. Washington, Eleanor Parke Custis y George Washington Parke Custis. George y Martha nunca tuvieron hijos juntos, el temprano ataque de viruela de George, seguido probablemente por tuberculosis lo hicieron estéril.[3]

Los recién casado se mudaron a Mount Vernon, donde George se convirtió en un distinguido hacendado y figura política. Ocupó un cargo local, siendo elegido para la legislatura provincial de Virginia, la Casa de Burgueses. Washington cultivó aproximadamente 8.000 acres (32 km²). Como muchos otros hacendados de la época, su estilo de vida era bastante caro, de esta manera siempre contaba con muy poco efectivo y siempre estaba lleno de deudas. Debido a la irregularidad del mercado de tabaco, en 1760 cambió su cosecha primaria de tabaco a trigo, que mejoró su situación económica. De esta manera compró toda la tierra que pudo, y además como pago por su servicio en la Guerra Franco-Indígena se le entregaron tierras en donde ahora se encuentra Virginia Occidental. Debido a estas adquisiciones, para 1775 la población de esclavos en Mount Vernon excedía el centenar.

La Revolución de los Estados Unidos

Artículo principal: Guerra de independencia de los Estados Unidos

(...)

En 1774, Washington fue elegido como delegado de Virginia para el Primer Congreso Continental que se convocó debido a las medidas tomadas por el Gobierno Británico contra la colonia de Massachusetts. Luego de las derrotas en Lexington y Concord en Abril de 1775, Washington apareció en el Segundo Congreso Continental en uniforme militar, señalando que estaba preparado para la guerra.

Para coordinar los esfuerzos militares de las Trece colonias, el Congreso creó el Ejército Continental el 14 de junio y al día siguiente Washington fue nombrado Comandante en jefe.

El delegado de Massachusetts John Adams había nominado a Washington, creyendo que al liderar un sureño un ejercito formado principalmente por norteños, ayudaría a unir a las colonias.

Aunque reticente a dejar su hogar en Virginia, Washington aceptó el comando, declarando «con gran sinceridad, no creo estar al nivel de un Comandante, estoy honrado». Asi mismo solicitó que no se le pagara excepto el reembolso de sus gastos.

Washington asumió el comando de las fuerzas estadounidenses en Massachusetts el 3 de julio de 1775, durante el asedio de Boston. Washington reorganizó el ejército durante este largo cese de hostilidades, que terminó el 17 de marzo de 1776, después de que la artillería se ubicara en las alturas de Dorchester. Los británicos evacuaron Boston y se dirigieron a un refugio temporal en Halifax, y Washington trasladó su ejército a Nueva York.

En agosto de 1776, el General británico William Howe lanzó una exitosa campaña para capturar Nueva York, iniciándose de esta manera una serie de derrotas de Washington. Perdió en la Batalla de Long Island el 22 de agosto, pero logró evacuar a la mayoría de sus fuerzas. Muchas otras derrotas llevaron a Washington a atravesar Nueva Jersey, poniendo en duda el futuro del Ejército Continental.

La noche del 25 de diciembre de 1776, Washington realizó un contrataque llevando a las fuerzas estadounidenses a cruzar el río Delaware para capturar a cerca de 1.000 hessianos en Trenton (New Jersey). George Washington continuó el asalto con un ataque sorpresa sobre las fuerzas británicas en Princeton. Estas inesperadas victorias después de una larga serie de derrotas levantaron la moral de los revolucionarios.

En 1777, el General Howe inició la campaña para capturar Filadelfia. Washington se movió al Sur para bloquear al ejército de Howe, pero fue derrotado en la Batalla de Brandywine el 11 de septiembre de 1777.

Presidencia

(...)

En 1796, Gilbert Stuart pintó (un) famoso retrato de Washington, y luego se usó esta pintura no terminada para crear muchas otras, incluyendo la imagen usada en los billetes de un dólar estadounidense.

Washington fue elegido de manera unánime por el Colegio Electoral en las elecciones presidenciales de 1789, siendo de esta manera la única persona elegida presidente de manera unánime (hecho que se repitió en las elecciones presidenciales de 1792).

En segundo lugar, con 34 votos, John Adams se convitió en el vice presidente.

El primer Congreso de los Estados Unidos votó por pagarle a Washington un sueldo de 25.000 dólares al año, una significante suma en 1789.

Washington, con una buena posición económica, rechazó el sueldo, dado que se consideraba a sí mismo como servidor público desinteresado.

Washington le prestaba cuidadosa atención a la pompa y ceremonia del cargo, asegurándose que no se emularan a las cortes reales europeas.

Washington aceptó el cargo de presidente para un segundo mandato, pero se rehusó a un tercero, estableciendo un precedente de un máximo de dos mandatos para un presidente de los Estados Unidos.

Después que Franklin D. Roosevelt fue elegido por cuatro mandatos, hecho sin precedentes, el límite de dos mandatos fue incluido en la Constitución federal por la Enmienda 22.

Referencias

Dorothy Twohig, La creación de George Washington en la edición de Warren R. Hofstra, George Washington y el campo de Virginia (Madison, 1998) ISBN 0945612508.
Sobre la participación de Washington en la Guerra Franco-Indígena se han escrito muchos libros, por ejemplo de autores como Freeman, Flexner, Ferling, Ellis y Lengel. Sin embargo también existe literatura que critica a Washington durante este período, por ejemplo: Bernhard Knollenberg, George Washington: The Virginia Period, 1732–1775 (Duke University Press, 1964) y Thomas A. Lewis, For King and Country: The Maturing of George Washington, 1748–1760 (New York, 1992). Para una visión global de la Guerra Franco-Indígena que describe claramente a Washington, véase el libro de Fred Anderson, Crucible of War: The Seven Years' War and the Fate of Empire in British North America, 1754–1766 (New York, 2000).
John K. Amory, M.D., «La infertilidad de George Washington: ¿Porqué el padre de nuestro país nunca fue padre?», en Fertility and Sterility, Vol. 81, No. 3, Marzo 2004. (formato PDF online)

Tomado de: http://es.wikipedia.org/wiki/George_Washington

Destados en negrillas, separación de párrafos son nuestros para efectos de investigación.

14/5/08

El poder de las multinacionales


El poder de las multinacionales


Arturo Van den Eynde
2 de septiembre del 2003

La Opinión Pública

Las 200 empresas multinacionales más poderosas dictan la política mundial y el comportamiento de gobiernos y ejércitos. Son el verdadero poder que mueve los hilos del planeta.

Después de algunos titubeos, la palabra globalización se ha impuesto, diríase que definitivamente, para designar los cambios económicos producidos en las dos últimas décadas del siglo XX, y los cambios políticos, sociales y culturales relacionados.

Puede que la impresionante manifestación de Seattle contra la reunión de la Organización Mundial del Comercio haya sido el momento simbólico de una toma de conciencia colectiva e internacional.

Antes de la que ha dado en llamarse "primera movilización del siglo XXI", hubo otras acciones que se describieron como protestas o revueltas contra la globalización, pero lo eran en un sentido objetivo, por así decir, independiente de la intención explícita de los protagonistas.

En cambio, en Seattle había ya conciencia de resistir y protestar contra la globalización capitalista, y conciencia del ámbito realmente global de la protesta.
Polémicas

Podemos considerar casi zanjada la polémica que se venía desarrollando en los medios de izquierda acerca de la realidad o no de una globalización entendida como una etapa especial, como un salto, en la evolución económica del sistema dominante, que se habría producido más o menos en el último cuarto del siglo que acaba y vendría a definir los datos de partida del nuevo siglo, del que comienza. En la polémica de los años noventa, algunos autores vinculaban las posiciones de izquierda a la negación de la globalización: "un mito" según algunos, "nada más que imperialismo" según otros. El último libro de Marta Harnecker todavía rinde cuentas de esta polémica, y cita a Hirst y Thompson como los más voluntariosos defensores de esta negación, y muy merecidamente a François Chesnais como el especialista que más ha hecho para que la realidad de la globalización fuese aceptada y considerada desde una óptica marxista.

La verdad de esa larga polémica es que quienes, desde la izquierda, se obstinaban en negar la realidad de un salto en la interpenetración mundial del capitalismo, en el proceso histórico de formación de un mercado mundial o en la división internacional del trabajo, lo que realmente lograban demostrar eran las limitaciones y las contradicciones del salto dado. Ciertamente, la globalización del sistema capitalista no es la creación de un ámbito económico mundial barrido por corrientes niveladoras, integradoras y enriquecedoras, como pretenden los entusiastas del mercado. De un lado tiene limitaciones insalvables, por ejemplo, el porcentaje de la producción mundial destinado a la exportación, aún hoy, ronda tan sólo el 15%(3). De otro lado, presenta desigualdades crecientes, pues el comercio mundial (en más de un 50%) y la inversión de capital en el extranjero (en más de un 75%) se concentran en tres únicos polos: EEUU, Japón y la UE. Y excluye áreas enormes del planeta, en África por ejemplo, marginándolas de los flujos de mercancías y de capitales. Negando los mitos de la globalización, este sector de la izquierda cayó en pensar que la propia globalización era un mito. Queriendo destacar las limitaciones y contradicciones del hecho, vino a decir que el hecho no existía. Hoy las cosas están más en su punto: la globalización es una realidad económica, un verdadero salto en la concentración mundial del capital, pero un hecho contradictorio, atravesado por fuertes corrientes desniveladoras, desintegradoras y excluyentes de países y de seres humanos.

Hasta hace poco la izquierda mantenía viva otra polémica. La globalización económica, para algunos, vendría a ser un resultado perverso de las políticas neoliberales de ciertos gobiernos de la derecha. Y apenas nada más. Quizá James Petras fuese el más conocido defensor de este punto de vista. La conexión compleja entre los hechos económicos, sociales y políticos, los cambios tecnológicos, los efectos de la concurrencia capitalista sobre la concentración de los capitales, el agotamiento de otras vías de desarrollo del capitalismo, etc., se dejaba entonces en la sombra. Pero ahora asistimos a una conciencia mayor en los movimientos sociales y partidos de la izquierda, del carácter "global" de la propia globalización, en el sentido de que se trata de un proceso con dimensiones políticas, pero también técnicas, económicas, sociales y culturales; en definitiva, de un giro histórico notable del capitalismo. Si admitimos que la cumbre internacional convocada desde Chiapas fue, antes de Seattle, la convocatoria más significativa de los tiempos que corren, cabe recordar su lema: Por la humanidad contra el neoliberalismo.

Poner la atención en las políticas neoliberales, con preferencia a la globalización, era característico de toda la izquierda de los años noventa. En Seattle, en cambio, la protesta contra las nuevas propuestas "liberalizadoras" de la Organización Mundial del Comercio ya se llamó protesta contra la globalización.

Es un progreso. A través de las polémicas, la izquierda está admitiendo que la globalización designa un giro económico notable en el desarrollo del sistema capitalista y está ya investigando sus características, sus efectos de todo orden y buscando las mejores estrategias a seguir.

Empresas mayores que Estados

Además, las primeras definiciones de la globalización eran todavía muy abstractas. Manejaban conceptos demasiado amplios de manera muy poco precisa: "subordinación de la política a la economía", "funcionamiento del capital como unidad mundial en tiempo real", "capitalismo especulativo", o la que hizo mayor fortuna: "dictadura de los mercados". En los últimos tiempos se suele identificar con otra idea: "la economía Internet" o "nueva economía". Cada una de estas definiciones pone el acento en una particularidad real de la globalización, y ofrece un punto de partida para su investigación en profundidad. Pero poco a poco, todas estas líneas de investigación han ido confluyendo en torno a un hecho primordial, el más fundamental de esta etapa económica: el dominio abrumador de un reducido número de empresas transnacionales de dimensiones gigantescas, mayores que Estados, sobre la producción, el comercio y las finanzas mundiales.

La concentración del capital mundial en estos grupos o Compañías, en una proporción aplastante, que implica modificaciones de todo tipo, en la economía, en la sociedad, en la vida política, en la cultura, etc., es seguramente el aspecto más definitorio de la globalización. Se trata de algo muy concreto. Aproximadamente un tercio de todo el comercio mundial se realiza dentro de las 37.000 "multinacionales" censadas en 1994, entre sus casas matrices y sus filiales, y otro tercio entre unas y otras, en definitiva dentro del sector multinacional.

Pero incluso estas cifras son pobres para retratar la realidad de la globalización. Hay que quedarse con las 200 mayores empresas, por ejemplo, para lograr una imagen realista del sistema económico que gobierna la vida material de los seis mil millones de seres humanos que habitamos este planeta. Clairmont y Cavanagh tienen el mérito de haber señalado a los verdaderos amos del mundo, al revelar el poder real, concreto, físico, de los 200 mayores grupos transnacionales. La cifra de negocio anual de estos gigantes es nada menos que la cuarta parte (26,3%) de la producción mundial, crece a un ritmo doble de lo que crece el Producto Interior Bruto de los 29 países industrializados que integran la OCDE, y supera ya a la producción total sumada de los otros 182 países que no forman parte de la OCDE, pero donde vive la inmensa mayoría de la humanidad.

Aquí no estamos ya en el terreno de los conceptos, sino en el de las fuerzas físicas, con sus nombres y apellidos y sus modos de actuar, confrontados a la realidad de un poder que se eleva sobre todos los demás poderes humanos de una manera muy clara y agresiva. Por eso no es un slogan izquierdista ni una frase de efecto decir que la globalización es la dictadura económica mundial de 200 multinacionales, más o menos. Y poco a poco, entre las fuerzas sociales y políticas que resisten a los efectos de la globalización y se preguntan sobre las alternativas, se está llegando precisamente a esta conclusión.

Nombres y apellidos

La lista de estos 200 gigantes está en perpetuo movimiento, precisamente porque las fusiones y absorciones entre ellas, y entre las mayores de ellas, constituyen uno de los medios principales de mantenerse en la cumbre de esta pirámide del poder económico. Pero, para dar nombres, enumeremos, por ejemplo, a algunas de las mayores empresas transnacionales de carácter no financiero: Shell, General Motors, Ford, Exxon, IBM, Exxon, AT&T, Mitsubishi, Mitsui, Merck, Toyota, Philip Morris, General Electric, Unilever, Fiat, British Petroleum, Mobil, Nestlé, Philips, Intel, DuPont, Standard, Bayer, Alcatel Alston, Volkswagen, Matsushita, Basf, Siemens, Sony, Brown Bovery, Bat, Elf, Coca-Cola... entre las clásicas; Microsoft, Cisco, Oracle, entre las nuevas. Entre los bancos: IBJ/DKB/Fuji, el Deutsche, BNP/Paribas, UBS, Citigroup, Bank of America, Tokio/Mitsubishi...

¿Dimensiones de estos gigantes? Si nos atenemos a sus ventas, las de General Motors han superado la producción nacional de Dinamarca y de cerca de otros doscientos países. Si nos fijamos en su valor bursátil, sólo había en marzo de este año, en todo el mundo, diez Estados cuya producción nacional superase en valor al de las acciones de la empresa de sistemas de Internet Cisco Systems. Si hablamos de beneficios, los que repartió entre sus accionistas la General Electric en 1997 superaban la producción anual compartida por los 40 millones de habitantes del Congo-Zaire. Si hablamos de empleados, los de la General Motors superan a las fuerzas armadas de muchos Estados del mundo.

Pero detrás de los nombres de las empresas que dominan el mundo están los nombres y apellidos de sus propietarios. Y llegados a este punto, la globalización nos enfrenta con una oligarquía mundial de una riqueza y de un poder tan concentrados como no se vieron en ninguna otra etapa histórica de la humanidad. Casi nada queda de la vieja aristocracia de siglos atrás, si no tuvo la precaución de participar de las grandes empresas capitalistas, cosa que sí han hecho las familias reales de Gran Bretaña y Holanda, o algunas dinastías árabes. Estas dinastías supieron transformar sus viejos privilegios de sangre en acciones contantes y sonantes. Pero ahora el sistema capitalista creó a lo largo del siglo XX nuevas dinastías, mucho más poderosas que las de siglos atrás. Sus apellidos ya no nos remiten a unas tierras, sino a un automóvil, un chocolate, una nevera o una cerveza. Entre los más ricos de los ricos, muchos nombres de familia están en los escaparates del capitalismo: Guinness, Ford, Philip, Merck, Ferrero, Henkel, Peugeot, Bosch, Dassault, Michelin, Heineken o Barilla... Son sus mayores accionistas. Y hay otros apellidos no menos, sino más conocidos que los nombres de sus empresas, como el del ser humano supuestamente más rico del mundo, al menos hasta este mes de abril: Billy Gates (Microsoft), o el famosísimo especulador Georges Soros, o Larry Ellison, de Oracle, que según dicen ha destronado a Gates. En fin, junto a estos novísimos ricos hay familias industriales y financieras muy antiguas, casi con solera: las de los Agnelli, amos de la Fiat, los Quandt (40% de BMW), los Rothschild, los Rockefeller de la Stardard Oil, en España los Botín del BSCH. Cuando se cita ese dato espeluznante de que 225 de entre estos multimillonarios poseen fortunas personales superiores a los ingresos anuales de 2.500 millones de personas, las más pobres del planeta, hablamos de su injusta e insultante riqueza. Pero cuando los relacionamos con la propiedad de esas 200 empresas que concentran una desproporcionada parte del capital mundial, entones hablamos ya de su poder, no sólo de su riqueza. Más escandalosa que su riqueza es el hecho de que, para mantenerla y acrecentarla, dirigen en provecho privado una parte tan notable de la fuerza productiva de la humanidad, que convierte al resto de las personas en súbditos suyos, y como tales, explotados, expoliados o empobrecidos.

Mercado y monopolios

Explicar la globalización como un triunfo del mercado no deja de ser una ironía. Estamos hablando de empresas cuyo dominio sobre el mercado presenta muy pocas fisuras. A través de una escalada de macrofusiones, va quedando en cada sector económico un número tan reducido de empresas que, por acuerdo mutuo, están en condiciones de determinar para bastante tiempo, no sólo los precios de venta, sino incluso los precios de compra. Imponen a las empresas menores que les suministran materias primas y auxiliares, componentes y productos semiacabados, precios de compra imposibles. Se habla de "triunfo del mercado" en un sentido propagandístico, cuando los gobiernos desmantelan los viejos monopolios nacionales y liberalizan el sector. Pero la consecuencia es la ocupación del sector, a una escala continental o mundial, por media docena de compañías multinacionales que dejan muy poca libertad al mercado. Con ocasión de la reciente fusión entre Volvo y Renault, se hizo patente que entre sólo tres grupos transnacionales copaban el 65% de todo el mercado mundial de camiones. Y entre cinco cubren casi el 60% del de automóviles. Las 10 primeras empresas de comunicaciones controlan el 86% del mercado...

Pero la conciencia de que la globalización no es tanto libertad de mercado como concentración monopolista de alcance mundial está sobre todo vinculada al proceso que las autoridades norteamericanas de vigilancia de la competencia emprendieron contra Billy Gates y su empresa Microsoft. La política de Billy Gates, que encarna como nadie al capitalismo actual, es un ejemplo de utilización de una elevadísima cuota de mercado (en este caso en Software) para imponer otro producto suyo (Explorer) contra los de la competencia. Este poder puede servir para innovar (en teoría), lo mismo que para controlar y suprimir, si cabe, la investigación. Precisamente la creciente importancia de la conexión informática entre empresas y particulares se ha convertido en un terreno especialmente propicio para prácticas monopolistas. La red que, en principio parecía un nuevo espacio de libertad, es objeto hoy de la especulación de las mayores empresas del mundo, en casi todos los sectores. Aspiran a convertirla en una red cautiva desde la cual imponer la circulación de sus productos y excluir los de la competencia.

Especulación y producción

Los primeros análisis de la globalización comenzaban por destacar, sobre todo, la amplitud y la violencia de los movimientos especulativos del capital, a lo ancho del mundo, y las dimensiones del capital de especulación, que apenas entraba en la inversión productiva. La importancia del fenómeno era tal que algunos vieron la globalización como un capitalismo donde el beneficio especulativo dirigiría la producción. Se ponía tanto énfasis en este aspecto parcial de la realidad, que a veces se ocultaba la otra cara de la moneda: que este parásito insaciable que es el capital especulativo, no puede alimentarse de meros títulos (acciones, bonos, etc.) sino que devora materia viva. Por grande que sea la especulación, no vive del aire, sino que consume la parte de la producción que queda como beneficio de las empresas. El capital ocioso sólo puede reventar como un globo vacío o vivir alimentándose de las ganancias del capital productivo (del que es un parásito).

Poco a poco ha ido quedando también más claro que los agentes principales de la especulación son las mismas empresas multinacionales, financieras o no. La inversión meramente especulativa es una parte complementaria de la actividad económica principal de casi todas estas 200 empresas, financieras, industriales, o comerciales, hacia la que canalizan su capital "sobrante" (que no pueden invertir con los mismos márgenes de ganancia en su actividad principal) o inmovilizado, como ocurre con los fondos de pensiones. Como la mayor parte de los movimientos especulativos son anticipaciones de decisiones de política industrial o comercial, los grupos transnacionales se parecen a aquellos que en las apuestas sobre carreras y combates son a la vez apostadores y competidores, por lo que ganan casi siempre. Las compras o ventas de títulos, divisas, bonos, etc., por parte de los especuladores ligados a las grandes transnacionales anticipan las fusiones, ampliaciones o crisis de sus propias empresas, sea para ampliar las ganancias, sea para compensar las pérdidas.

En los últimos años se ha hablado sobre todo de estos fondos privados de pensiones. Los fondos de pensiones están formados por una parte del salario aplazado del trabajador, que la empresa negocia en la esfera financiera, antes de retornarlo a sus asalariados (si no hay quiebra) como pensión de jubilación. Parece que las dimensiones de estos fondos superan ya las de los bancos. Los de las tres grandes del automóvil norteamericano (Ford, General Motors y Chrysler) en 1995 doblaban de sobra "las reservas del Estado japonés, que es el Estado que tiene más reservas en el mundo".

Más recientemente destacan los intentos de las grandes empresas de pagar a sus empleados en acciones a largo plazo (Telefónica), convirtiendo así una parte del salario en capital de especulación, animando la tendencia observable en Estados Unidos a convertir el ahorro popular en capital de especulación, incluso de especulación de alto riesgo.

Colonización y destrucción de recursos

Las multinacionales tienen patria: la de sus propietarios mayoritarios. De eso no debe caber la menor duda. Las 200 mayores tienen sus sedes bien establecidas en tan sólo 17 países de los 211 Estados independientes que cuenta la tierra. Pero 176 de ellas, según Clairmont, están radicadas en sólo 6 potencias financieras. Bastante más de una tercera parte (74) son norteamericanas. Para que no quede duda de que se trata de lo más parecido a un club de 200 bandidos, la única multinacional española contada entre ellas es Telefónica, es decir una empresa cuyos beneficios están asociados, según los sindicatos, a la sobreexplotación del trabajo precario; según los consumidores, al monopolismo y al fraude; según los países latinoamericanos donde se ha instalado, al colonialismo; una empresa en cuya dirección reina, según los partidos de izquierda, el nepotismo político y la corrupción.

Después de Estados Unidos, el Estado donde están radicadas más multinacionales es Japón, con 152 de las 500 mayores no estadounidenses; hay 75 inglesas, 47 francesas, 42 alemanas, 22 canadienses, y 15 italianas, por lo que el Grupo de los Siete (el G-7) viene a representar al 80% de las multinacionales. Fuera de este grupo, apenas Suiza, Corea, Suecia, Australia, y Holanda pasan de la docena.

El caso es que la nacionalidad de las 200 multinacionales traza un mapa del reparto del poder en el mundo entre los Estados, con más precisión que cualquier otra circunstancia económica (demografía, crecimiento de la producción, recursos naturales, nivel cultural...).

Todos sabemos el peso de la tecnología en la eficiencia productiva. Imaginemos que un Estado quiere competir en este terreno, dedicando medios humanos y financieros a la investigación. ¿Pero acaso un Estado, como fuerza económica, puede medir sus recursos con los de uno de estos gigantes del capital privado, capaz de monopolizar la investigación científica en varios países? Hoy los países industrializados acaparan el 97% de las patentes, monopolizando el progreso.

Como consecuencia, la desigualdad entre países ricos y pobres no puede verse como un punto de partida. Debe considerarse como un efecto constante y creciente del sistema económico mundial. Si en 1960, el 20% más rico de la humanidad disponía de una riqueza 30 veces mayor que el 20% más pobre, hoy la proporción es de 74 veces.

El Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, teóricamente creados para facilitar el crédito a los países necesitados para su desarrollo o en crisis y emergencias, se convierten en instituciones que indirectamente potencian el dominio de las grandes multinacionales. Naciones que son por recursos naturales y humanos verdaderas potencias, como Brasil, México o Pakistán, permanecen sometidas a través del crédito (la Deuda externa). El crédito se renueva sobre la base de condiciones cada vez más duras y precisas, pero siempre favorables a la implantación de las multinacionales de los países acreedores en los países deudores. Y la ayuda al desarrollo, nada generosa, se utiliza con los mismos fines. De este modo, las líneas aéreas, telefónicas, eléctricas, férreas, y hasta la tierra, los bosques y los ríos de los países más poblados del mundo van pasando a manos de las compañías transnacionales, acentuando su dependencia económica y sus dificultades para abordar un desarrollo autónomo y sostenido.

Las movilizaciones del pueblo mapuche contra la presa de Biobío, de los bolivianos de Cochabamba contra las tarifas del agua, han sacado a la luz el poder que las multinacionales (en estos casos españolas: la FECSA-Enher en Chile, y la Abengoa en Bolivia) han llegado a adquirir en estos países y en muchos otros, y de la manera destructiva en que lo utilizan. En los gravísimos conflictos por la tierra que vive Latinoamérica desde México hasta el sur de Chile, en la resistencia a la deforestación de sus selvas, en las luchas en torno a los precios del café o de otros productos agrícolas, lo que subyace es la penetración de capital transnacional interesado en el control de las materias primas del planeta. Como poderes extranjeros arrasan la cultura y la naturaleza que encuentran a su paso, con más violencia que los conquistadores de hace cinco siglos. El peso adquirido por las multinacionales bien podría llamarse recolonización. Las cadenas del viejo colonialismo militar, tras un paréntesis de independencia, reaparecen en la etapa de la globalización como cadenas financieras y económicas, pero no por ello menos pesadas.

Deslocalización, paro y precariedad

El efecto social que nos es más próximo es el crecimiento del paro y la precariedad, cuyo salto en las últimas décadas debe considerarse el reverso de la concentración del capital internacional que llamamos globalización.

La globalización no extiende la producción, la concentra. Incluso los momentos de auge económico de las últimas tres décadas presentan índices de crecimiento de la producción inferiores a los de las dos décadas anteriores. Al concentrarse la producción, aumenta la productividad del trabajo, pero al precio de expulsar mano de obra en proporciones siempre mayores hacia empleos menos cualificados y peor pagados, precarios o sencillamente al paro. Las reformas laborales que han ido recortando los derechos adquiridos de los trabajadores a fuerza de luchas sindicales y políticas, han sido hechas para adaptar la legislación a las condiciones que querían imponer las mayores empresas.

Desde los primeros años ochenta, todavía antes de que se produjesen los cambios de legislación laboral más importantes en Europa, se hizo notar una característica del capital transnacional: su deslocalización, su facilidad, no absoluta por supuesto, pero sí real, de desplazar sus inversiones productivas de un país a otro, de una ciudad a otra, a la busca de las llamadas "ventajas comparativas". Y entre ellas, una legislación laboral ventajosa para la empresa era y es una de las más importantes. Así, desde la década de los ochenta comenzó una sorda pugna entre los Estados y las ciudades para atraer la inversión de las mayores de estas empresas, lo que contribuyó no poco a recortar los derechos obreros. En los EEUU, donde llegó más lejos esta tendencia, los sindicatos practicaron una política suicida llamada de "concesiones", por la que competían entre ellos, los de una ciudad contra los de otra, ofreciendo a las empresas acuerdos ventajosos para retenerlas o para conseguir sus inversiones, con un coste elevado para los asalariados.

Y si esto hacían algunos sindicatos, no puede chocarnos que los parlamentos, unos tras otros, fuesen adaptando el mercado laboral a las pautas que reclamaban las empresas multinacionales con tal de mover fácilmente sus inversiones: del coste humano ya se ocuparían los subsidios de desempleo...

Hoy, por desgracia, nuestros sindicalistas están acostumbrados a oír las amenazas fundadas, o incluso los faroles de su empresa transnacional: "si no os parece bien, llevaremos la producción a tal o cual país".

Política y economía

La idea de que la globalización sustituye la economía por la política podría muy bien ceder su sitio a otra idea más precisa: el poder político de la inmensa mayoría de los Estados hoy existentes nada o casi nada puede frente a empresas de dimensiones superiores a los Estados.

Al menos, mientras esos gobiernos y esas empresas se muevan en un mismo terreno, el de la economía capitalista mundial. ¿Y qué gobiernos se sienten en condiciones de moverse fuera de la esfera del mercado mundial capitalista? En todo caso, no los que hoy conocemos.

Todos los gobiernos que hoy existen tratan de establecer convenios con las empresas multinacionales, en una relación de fuerzas muy desequilibrada a favor de las últimas. La política fiscal, el precio de los terrenos, la calidad y la programación de las infraestructuras, la legislación laboral, la docilidad de los sindicatos, la venalidad de los políticos y de la justicia, y otros muchos factores entran en juego cuando la Volkswagen, por ejemplo, trata con el gobierno de Madrid y el de Praga para decidir sus inversiones. Antes se decía: "lo que es bueno para la General Motors es bueno para los Estados Unidos". Pero esta asociación entre el interés de las grandes empresas y el interés nacional sólo tiene sentido en seis o siete países en todo el mundo. En los demás, el interés de la multinacional extranjera pesa más en la balanza que el llamado interés nacional. En estos momentos, Gran Bretaña vive una crisis laboral por la decisión de la BMW de abandonar la Rover, que cuenta con 18.000 obreros y de la que dependen hasta 50.000 empleados en la industria auxiliar. La empresa alemana había exigido al gobierno de Tony Blair que entrase en el euro, y al no conseguirlo, optó por vender su filial inglesa a una compañía gestora. La operación implica despidos por encima de los 5.000. Pero uno de los posibles compradores finales, Ford, también planea cerrar una factoría inglesa (y más de 3.000 despidos). Para colmo, Honda anunció por las mismas fechas recortes de su producción en Inglaterra de hasta el 50%. En una de las grandes potencias industriales, decisiones de política económica nacional al más alto nivel, como lo es la adhesión o no a la unidad monetaria europea, se discuten entre un gobierno a la defensiva y unas pocas empresas multinacionales extranjeras prepotentes. El empleo y el salario para decenas de miles de hogares ingleses están en juego. Casos como éste, se dan todos los días, y no sólo en los países pobres ni medianos.

Las decisiones políticas de Estados más débiles son todavía más manejables. En 1989 la Siemens AG destinó una pequeña partida de sus superbeneficios (una propina de 369 millones de pesetas) a uno de los patrones de Filesa para que el gobierno de Felipe González adaptase los planes del tren de alta velocidad español (AVE) a los intereses de la empresa alemana. Esta práctica es de lo más corriente. Lo raro es que un tribunal llegue a sacarla a la luz. Lo imposible es que ninguna justicia basada en el derecho de propiedad privada llegue a impedir que la voluntad de los gobiernos, partidos y parlamentos se acabe rindiendo ante propinas tan generosas. Ni siquiera el poder político del más fuerte de los Estados hace temblar a quienes se saben verdaderos amos del mundo, en cuanto a poder económico. De cara a la galería, la condena de Microsoft por monopolismo puede pasar por ejemplo de supremacía del poder político sobre el económico. Pero resortes muy poderosos actúan detrás del escenario judicial. La empresa de Billy Gates recientemente formó un lobby en Washington con la misión de comprar la voluntad de políticos influyentes de los dos partidos. Una empresa cuyo valor en bolsa ha perdido sumas comparables al valor de la producción nacional anual española, ¿acaso no puede destinar fondos capaces de garantizar que la administración presidencial norteamericana que surja de las próximas elecciones sea más propicia a los intereses de Microsoft? Por supuesto que puede hacerlo, y que así se financian las campañas. Mientras la política se mueva dentro de las reglas de juego del sistema capitalista (propiedad privada, beneficio, mercado), la supeditación creciente de la política de los Estados al interés económico de las empresas es una consecuencia de la concentración del capital mundial en 200 o poco más de ellas.

Guerras

Como algunas de las mayores compañías de prensa, radio y televisión pertenecen a este selecto club de las multinacionales, y como los restantes medios de difusión dependen de las otras grandes empresas, no podemos esperar que nos informen de los intereses más sórdidos que están en juego en las guerras. Una parte de los aspectos políticos e incluso ideológicos implicados en las guerras de nuestros días aparecen en los medios de comunicación, aunque evidentemente deformados, cuando no falsificados. Pero la censura es mayor, sin ningún género de dudas, en lo que toca a los móviles económicos de las guerras y la implicación de las empresas.

Y sin embargo, la guerra, que la humanidad padece como una explosión de irracional barbarie, no deja de figurar como un mercado importantísimo en las previsiones de algunas de las instituciones más influyentes de nuestra época, concretamente de las multinacionales. Y no sólo de las empresas de armamentos. Los propios móviles de la guerra son valorados, aprobados o descartados, por las mayores empresas mundiales.

La guerra del Golfo en 1991 es el ejemplo más claro, pero no el único caso. Se luchó por el control de las fuentes y de los precios del petróleo. Y la participación de los Estados fue "estimulada" con las generosas donaciones que el grupo kuwaití KIO distribuyó a los políticos, y también con ofertas variadas de participación en los previsibles negocios de la reconstrucción. También la guerra de Chechenia es una guerra petrolera por la ruta del crudo del Mar Caspio.

La implicación personal de lo que los rusos llaman "la familia" del Kremlin en las empresas rusas del sector (Lukoil, Gazprom) explica su obstinación en exterminar a este pueblo que se interpone entre Moscú y los oleoductos. Pero la escandalosa complicidad occidental tampoco puede separarse de la asociación de las principales petroleras angloamericanas en el consorcio internacional que explota el petróleo transportado por Rusia a través de Chechenia. Basta considerar el elevado número de petroleras que hay entre las mayores transnacionales para comprender también la importancia de esta materia prima en todos los escenarios de guerra, en las maniobras estratégicas de las grandes potencias y alianzas (la OTAN en el Este de Europa), y en otros dramáticos acontecimientos recientes como el genocidio de Timor Oriental.

Todos estos hechos, más que otros, han potenciado la conciencia de que la globalización, como proceso económico, se confunde con la concentración del capital en un número tan reducido de empresas que, por su talla y su poder, se elevan sobre muchos de los actuales Estados, y de esta manera modifican también las condiciones políticas y culturales de nuestra vida.

Esta conciencia no aporta todavía soluciones, sino incógnitas. Muchos de los recursos empleados por los pueblos, sus ciudadanos, sus trabajadores, los sindicatos y partidos, en las condiciones históricas anteriores, se revelan ahora poco eficaces y requieren una reconsideración y una renovación. Pasando del terreno económico al político, parece que la resistencia y la protesta contra la globalización se encuentra en fase de tanteos y de reflexión, o quizá de respuestas parciales, lejos todavía de una alternativa global. Pero es legítimo pensar que a una alternativa global sólo llegaremos después de muchos tanteos y a base de combinar muchas alternativas parciales. Y quizá desarrollando en la propia sociedad civil un poder de otra naturaleza que el de los actuales Estados, no sólo capaz de cambiarlos sino de sustituirles por un poder de mayor envergadura social. Quizá sea este poder de una sociedad civil alternativa el que, desarrollándose, llegue un día a estar en condiciones de medirse con el poder, hoy por hoy incontenible, de la oligarquía financiera mundial que a través de unas pocas centenas de compañías capitalistas tiene a la humanidad en un puño.